«En aquel tiempo», dice el texto, Judá se aparta de sus hermanos y se va a vivir cerca de un hombre de Adulam llamado Hira, en la Sefela, las colinas bajas al oeste de la montaña de Judá. Allí se casa con la hija de un cananeo llamado Súa, y tiene tres hijos: Er, Onán y Sela Génesis 38:1-5.
Judá casa a Er, el primogénito, con una mujer llamada Tamar. Er es malo a los ojos de Dios, y Dios le quita la vida. Judá pide entonces a Onán que cumpla con ella el deber de cuñado y le dé descendencia a su hermano. Onán se acuesta con Tamar pero evita dejarla embarazada, «sabiendo que la descendencia no había de ser suya»; eso desagrada a Dios, que también le quita la vida Génesis 38:6-10.
Le queda Sela, todavía joven. Judá le dice a Tamar que vuelva viuda a casa de su padre hasta que el muchacho crezca, pero el narrador revela lo que piensa en realidad: «No sea que muera él también como sus hermanos» Génesis 38:11. Tamar queda así atada a una familia que no piensa cumplir con ella: no puede casarse con otro, y nadie le da el hijo que le corresponde.
Pasa el tiempo. Muere la mujer de Judá, y cuando termina el luto sube con su amigo Hira a Timnat, a la esquila de sus ovejas Génesis 38:12. Tamar ve que Sela ya ha crecido y que no se lo dan. Se quita la ropa de viuda, se cubre con un velo y se sienta a la entrada de Enaim, en el camino de Timnat Génesis 38:13-14.
Judá la toma por una prostituta, porque lleva el rostro cubierto, y no sabe que es su nuera. Le ofrece un cabrito del rebaño, y ella pide una prenda hasta que se lo envíe: su sello, su cordón y su bastón. Judá se los da, se acuesta con ella y ella queda embarazada Génesis 38:15-18. Cuando Judá manda a Hira con el cabrito para recuperar sus prendas, nadie conoce a la mujer, y Judá prefiere dejarlo así antes que convertirse en objeto de burla Génesis 38:20-23.
Unos tres meses después le dicen a Judá que su nuera se ha prostituido y está embarazada. Como cabeza de la familia, Judá dicta la sentencia: «Sacadla, y sea quemada» Génesis 38:24. Mientras la sacan, Tamar le manda las prendas con un recado: «Del varón cuyas son estas cosas, estoy encinta… Mira ahora de quién son estas cosas, el sello, el cordón y el báculo» Génesis 38:25.
Judá las reconoce y dice: «Más justa es ella que yo, por cuanto no la he dado a Sela mi hijo». Y no vuelve a acostarse con ella Génesis 38:26. Es la primera vez que el Génesis pone en boca de uno de los hijos de Jacob el reconocimiento abierto de una culpa propia.
Tamar da a luz gemelos. En el parto, uno saca la mano y la partera le ata un hilo rojo, pero la retira y nace primero su hermano. Lo llaman Fares, «brecha», porque se abrió paso; el segundo, el del hilo, es Zara Génesis 38:27-30. Como su padre Jacob con Esaú, Fares, el que parecía segundo, termina siendo el primero: de él saldrá la línea de David Rut 4:18-22.
Su papel dentro de la Biblia
Judá es el hijo de Jacob que pasa de la última fila a la primera. La primogenitura de Rubén fue a los hijos de José, pero «Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos» 1 Crónicas 5:1-2. En el desierto su tribu es la más numerosa y acampa al oriente, la primera en ponerse en marcha Números 1:27 Números 2:3-9, y David, al final de su vida, resume la historia así: Dios escogió a Judá como caudillo, y dentro de Judá, a su familia 1 Crónicas 28:4.
Su historia personal es también la de un hombre que cambia. El Génesis no lo presenta como modelo: vende a su hermano, engaña a su padre, le niega a su nuera lo que le debe y la condena a muerte. Pero es también el primero de los hermanos que reconoce en voz alta una culpa propia —«más justa es ella que yo»— y el que, llegado el momento, se ofrece en lugar de otro.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
En la línea de David. El libro de Rut termina con la genealogía que va de Fares, el hijo de Judá y Tamar, hasta David Rut 4:18-22. Antes, los ancianos de Belén bendicen a Booz deseándole una casa «como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Judá» Rut 4:12: la historia de Tamar, que había empezado como un escándalo, se recuerda como bendición. Crónicas abre sus genealogías de las tribus con Judá y cuenta otra vez, en dos versículos, lo de Er y Tamar 1 Crónicas 2:3-4.
En el nombre del pueblo. Tras la división del reino, «Judá» designa el reino del sur, con capital en Jerusalén 1 Reyes 12:20-21, y tras el exilio el gentilicio yehudi, «judaíta», pasa a significar «judío» para todo el pueblo Ester 2:5. El detalle de esa historia está en la ficha de la tribu de Judá.
En el Nuevo Testamento. Mateo abre su genealogía de Jesús con «Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara»; Tamar es la primera de las cuatro mujeres que nombra Mateo 1:2-3. La carta a los Hebreos da por sabido que «nuestro Señor vino de la tribu de Judá» Hebreos 7:14, y el Apocalipsis llama al Cordero «el León de la tribu de Judá» Apocalipsis 5:5, la imagen de la bendición de Jacob.
Historia y evidencia
No hay ninguna mención de Judá, el hijo de Jacob, fuera de la Biblia. El nombre sí aparece fuera, pero como nombre de un reino: las inscripciones asirias del siglo VIII a.C. hablan del país de Yaudu, y en ellas aparecen reyes como Ezequías.
Otros con el mismo nombre
- Judas es la forma griega del mismo nombre hebreo. Así se llaman en el Nuevo Testamento Judas Iscariote, Judas Tadeo y Judas, uno de los hermanos de Jesús Mateo 13:55.
- Varios levitas del regreso del exilio se llaman Judá Esdras 10:23 Nehemías 12:8. No tienen ficha propia.