Los hijos de Jacob apacientan los rebaños lejos de casa, en Dotán, cuando ven llegar a José, el hermano al que su padre prefería y que les había contado sus sueños de grandeza. Deciden matarlo; Rubén consigue que lo echen vivo a una cisterna seca Génesis 37:18-24.
Mientras comen, pasa una caravana de ismaelitas que lleva especias a Egipto. Judá propone: «¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano y nuestra carne». Los hermanos le hacen caso, y José es vendido por veinte piezas de plata Génesis 37:25-28.
Después mojan la túnica de José en la sangre de un cabrito y se la llevan a Jacob: «Reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no» Génesis 37:31-33.
Su papel dentro de la Biblia
Judá es el hijo de Jacob que pasa de la última fila a la primera. La primogenitura de Rubén fue a los hijos de José, pero «Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos» 1 Crónicas 5:1-2. En el desierto su tribu es la más numerosa y acampa al oriente, la primera en ponerse en marcha Números 1:27 Números 2:3-9, y David, al final de su vida, resume la historia así: Dios escogió a Judá como caudillo, y dentro de Judá, a su familia 1 Crónicas 28:4.
Su historia personal es también la de un hombre que cambia. El Génesis no lo presenta como modelo: vende a su hermano, engaña a su padre, le niega a su nuera lo que le debe y la condena a muerte. Pero es también el primero de los hermanos que reconoce en voz alta una culpa propia —«más justa es ella que yo»— y el que, llegado el momento, se ofrece en lugar de otro.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
En la línea de David. El libro de Rut termina con la genealogía que va de Fares, el hijo de Judá y Tamar, hasta David Rut 4:18-22. Antes, los ancianos de Belén bendicen a Booz deseándole una casa «como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Judá» Rut 4:12: la historia de Tamar, que había empezado como un escándalo, se recuerda como bendición. Crónicas abre sus genealogías de las tribus con Judá y cuenta otra vez, en dos versículos, lo de Er y Tamar 1 Crónicas 2:3-4.
En el nombre del pueblo. Tras la división del reino, «Judá» designa el reino del sur, con capital en Jerusalén 1 Reyes 12:20-21, y tras el exilio el gentilicio yehudi, «judaíta», pasa a significar «judío» para todo el pueblo Ester 2:5. El detalle de esa historia está en la ficha de la tribu de Judá.
En el Nuevo Testamento. Mateo abre su genealogía de Jesús con «Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara»; Tamar es la primera de las cuatro mujeres que nombra Mateo 1:2-3. La carta a los Hebreos da por sabido que «nuestro Señor vino de la tribu de Judá» Hebreos 7:14, y el Apocalipsis llama al Cordero «el León de la tribu de Judá» Apocalipsis 5:5, la imagen de la bendición de Jacob.
Historia y evidencia
No hay ninguna mención de Judá, el hijo de Jacob, fuera de la Biblia. El nombre sí aparece fuera, pero como nombre de un reino: las inscripciones asirias del siglo VIII a.C. hablan del país de Yaudu, y en ellas aparecen reyes como Ezequías.
Otros con el mismo nombre
- Judas es la forma griega del mismo nombre hebreo. Así se llaman en el Nuevo Testamento Judas Iscariote, Judas Tadeo y Judas, uno de los hermanos de Jesús Mateo 13:55.
- Varios levitas del regreso del exilio se llaman Judá Esdras 10:23 Nehemías 12:8. No tienen ficha propia.