En el orden de la Biblia, la última mención del efod está en el profeta Oseas, en el siglo VIII a.C. Anuncia que los hijos de Israel estarán muchos días sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, «sin efod y sin terafines» Oseas 3:4, y que después volverán a buscar a Jehová su Dios y a David su rey Oseas 3:5.
La lista mezcla lo legítimo y lo prohibido —el rey y el sacrificio junto a la estatua y los terafines—, y el efod está en medio. Lo que anuncia el profeta es que todo eso, lo bueno y lo malo, desaparecerá durante un tiempo.