Hay un día en que el sumo sacerdote no se pone el oro. Para entrar tras el velo en el día de la Expiación, Aarón debe lavarse y vestir las «vestiduras santas» de lino: túnica, calzoncillos, cinto y mitra, todo de lino Levítico 16:4. Terminado el rito en el santuario, entra en el tabernáculo, se quita esas vestiduras de lino y las deja allí; se lava y se pone sus propias vestiduras para ofrecer los holocaustos Levítico 16:23-24.
El texto no explica el cambio. La lectura más frecuente es que, ante el propiciatorio, el sumo sacerdote se presentaba con la sencillez de los sacerdotes ordinarios, y no con las insignias de su rango.