La consagración de los sacerdotes es, en buena parte, un rito de vestir. Ante toda la congregación reunida a la puerta del tabernáculo, Moisés lava con agua a Aarón y a sus hijos. Después viste a Aarón pieza por pieza, de dentro hacia fuera: la túnica, el cinturón, el manto, el efod con su cinto, el pectoral con el Urim y el Tumim, la mitra con la lámina de oro Levítico 8:6-9. Lo unge con el aceite de la unción, y luego viste a sus hijos con túnicas, cinturones y tiaras Levítico 8:12-13.
Al final del rito, Moisés rocía aceite y sangre del altar sobre Aarón y sus vestiduras, y sobre sus hijos y las suyas: así quedan santificados los hombres y la ropa Levítico 8:30.
Obra de arte