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Adivinación

También: Adivino · Adivinos · Hechicería · Hechicero · Magia · Mago · Nigromancia · Agorero · Encantador · Médium · Espiritismo · Pitonisa

Conjunto de prácticas para conocer el futuro o la voluntad de los dioses por medios ocultos: leer señales, interpretar las entrañas de animales, echar saetas, consultar a los muertos, hacer encantamientos. Eran comunes en todos los pueblos vecinos de Israel, pero la ley las prohíbe: Israel debe escuchar a Dios por medio de sus profetas, no buscarlo por la magia.

En la Biblia

«No sea hallado en ti… quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos» (Deuteronomio 18:10-11). Dios promete en cambio un profeta como Moisés: «a él oiréis» (Deuteronomio 18:15).

Etimología

Del latín divinatio, de divinus: el arte de saber lo que saben los dioses. El hebreo tiene muchas palabras: qésem (adivinación), najash (interpretar presagios), ov (el espíritu de un muerto y quien lo consulta). Hechos llama a la muchacha de Filipos «una muchacha que tenía espíritu de adivinación», en griego, «espíritu pitón».

Todo lo que la ley prohíbe

El texto central es Deuteronomio 18. Antes de entrar en Canaán, Moisés advierte que no se imiten «las abominaciones de aquellas naciones», y enumera todas las prácticas que la ley prohíbe: adivinación, agüeros, sortilegios, hechicería, encantamientos, consultar a los espíritus y preguntar a los muertos. La razón no es que esas cosas sean imaginarias, sino que Israel tiene otra manera de conocer la voluntad de Dios: «Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis» Deuteronomio 18:9-15.

La ley de santidad lo repite: «No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos» Levítico 19:31, y castiga con la muerte a quien actúa como médium Levítico 20:27.

Cómo se adivinaba

Los textos bíblicos dejan ver varias técnicas. La más detallada está en Ezequiel: el rey de Babilonia, en un cruce de caminos, decide si atacar Jerusalén o Rabá de los amonitas consultando de tres maneras: «ha sacudido las saetas, consultó a sus ídolos, miró el hígado» Ezequiel 21:21.

Saúl y la mujer de Endor

El caso más conocido es el de Saúl. Él mismo había expulsado a los médiums y adivinos de la tierra. Pero ante el ejército filisteo, cuando Dios no le respondía «ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas», se disfraza y va de noche a consultar a una mujer de Endor que evocaba a los muertos, y le pide que haga subir a Samuel. La escena termina con un anuncio terrible: mañana Saúl y sus hijos estarán con Samuel 1 Samuel 28:3-19.

Isaías se burla de quienes, en lugar de consultar a Dios, preguntan «a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando»: «¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio!» Isaías 8:19-20.

En el Nuevo Testamento

Las prácticas mágicas siguen presentes en el mundo grecorromano. En Samaria, un tal Simón había asombrado a la gente «con sus artes mágicas», pero cree y se bautiza al oír a Felipe Hechos 8:9-13. En Filipos, Pablo expulsa de una esclava el espíritu de adivinación con el que daba grandes ganancias a sus amos, y eso le cuesta la cárcel Hechos 16:16-18. En Éfeso, muchos que habían practicado la magia traen sus libros y los queman en público; calculan su precio en cincuenta mil piezas de plata Hechos 19:18-20. Pablo incluye la hechicería entre las obras de la carne Gálatas 5:19-21.

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