El dios del imperio
En tiempos del exilio, Babilonia era el centro del mundo, y Marduk, su dios, el rey de los dioses. Para los judíos deportados, la victoria de Babilonia podía parecer la victoria de Marduk sobre Jehová. Los profetas responden a esa tentación anunciando que el gran dios de Babilonia caerá.
Dioses que hay que cargar
Isaías pinta una escena casi cómica. Cuando Babilonia cae, sus dioses no salvan a nadie: tienen que ser salvados. «Se postró Bel, se abatió Nebo; sus imágenes fueron puestas sobre bestias y sobre animales de carga». Los ídolos son una carga pesada para los animales cansados. En contraste, Dios dice a Israel que él lo ha llevado desde el vientre y lo llevará hasta la vejez: «yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré». Y se burla de quienes pagan a un platero para hacer un dios, lo cargan a hombros y lo colocan en su sitio, «y allí se está, y no se mueve de su sitio… ni libra de su tribulación» Isaías 46:1-7.
La imagen tiene un trasfondo concreto: en la fiesta babilónica del Año Nuevo, las estatuas de Marduk y de Nabû se llevaban en procesión por la ciudad. Isaías imagina otra procesión: la de los dioses cargados como equipaje de un pueblo que huye.
Bel es confundido
Jeremías anuncia lo mismo con un grito: «Tomada es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodac; destruidas son sus esculturas, quebrados son sus ídolos» Jeremías 50:2. Y Dios dice: «Y juzgaré a Bel en Babilonia, y sacaré de su boca lo que se ha tragado», es decir, los pueblos y los tesoros que se había llevado Jeremías 51:44.
En los nombres babilónicos
El nombre del dios aparece dentro de nombres propios que la Biblia menciona:
- Merodac-baladán, rey de Babilonia que envía cartas y un presente a Ezequías Isaías 39:1.
- Evil-merodac, el rey que saca de la cárcel a Joaquín, rey de Judá 2 Reyes 25:27.
- Beltsasar, el nombre babilónico que recibe Daniel: Nabucodonosor dice que se llama así «como el nombre de mi dios» Daniel 4:8.