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Nazareo

También: Nazareato · Nazireo

Persona consagrada a Dios mediante un voto que la obligaba a abstenerse del vino y de todo producto de la vid, a no cortarse el cabello y a no acercarse a ningún cadáver.

En la Biblia

La ley del nazareato (Números 6:1-21) lo regula como un voto voluntario y temporal. El caso de Sansón es excepcional: la consagración se le impone desde antes de nacer y sin plazo (Jueces 13:5, 7). Una fórmula semejante —abstenerse de vino y sidra— acompaña el anuncio de Juan el Bautista (Lucas 1:15).

Etimología

Del hebreo נָזִיר nāzîr, «consagrado» o «apartado», de la raíz nzr («separar», «dedicar»). Suele distinguirse de «nazareno», gentilicio de Nazaret, que la mayoría de los estudiosos considera de origen distinto.

Tres renuncias

La ley del nazareato está en Números 6. Cualquier israelita, «hombre o mujer», podía hacer un voto especial para apartarse para Dios durante un tiempo. Mientras duraba, se comprometía a tres cosas Números 6:1-8:

  • Nada de la vid. Ni vino ni sidra, ni vinagre, ni uvas frescas o secas, ni siquiera los granos o el hollejo.
  • No cortarse el cabello. La navaja no pasaba por su cabeza; el pelo crecido era la señal visible de su consagración.
  • No acercarse a un muerto, ni siquiera al de su padre o su madre, como el sumo sacerdote.

Las tres renuncias lo acercan a la santidad del sacerdote, sin serlo: un laico que por un tiempo vive como consagrado.

El final del voto

Si durante el voto alguien moría de repente a su lado, el nazareo quedaba contaminado, debía raparse, ofrecer sacrificios y empezar de nuevo Números 6:9-12. Al cumplirse el plazo, se presentaba en el santuario con sus ofrendas, se rapaba la cabeza y quemaba el cabello en el fuego del sacrificio de paz; solo entonces podía volver a beber vino Números 6:13-21.

Nazareos de por vida

La Biblia conoce también nazareos no por un tiempo, sino desde antes de nacer. A la madre de Sansón se le ordena no beber vino ni comer nada impuro, «porque el niño será nazareo a Dios desde su nacimiento hasta el día de su muerte» Jueces 13:7. Ana promete que ninguna navaja pasará sobre la cabeza del hijo que pide, Samuel 1 Samuel 1:11, aunque el texto hebreo no usa la palabra nazir para él. Amós cuenta a los nazareos entre los dones de Dios a Israel, y acusa al pueblo de haberles dado a beber vino Amós 2:11-12.

En el Nuevo Testamento

Juan el Bautista no beberá vino ni sidra Lucas 1:15, un rasgo nazareo. Y Pablo, en Jerusalén, se une a cuatro hombres que han hecho voto, paga los gastos de sus sacrificios y se purifica con ellos en el templo, para mostrar que sigue respetando la Ley Hechos 21:23-26; el voto que termina con el rapado de la cabeza es, casi con seguridad, el del nazareato.

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