David sube el arca a Jerusalén «con júbilo y sonido de trompeta» 2 Samuel 6:15. En la dedicación del templo de Salomón, los levitas cantores, vestidos de lino fino, están al oriente del altar con címbalos, salterios y arpas, y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocan trompetas. Cuando trompeteros y cantores suenan a una, alabando a Jehová «porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre», la casa se llena de una nube 2 Crónicas 5:12-13.
Al volver del exilio, cuando se echan los cimientos del nuevo templo, los sacerdotes están de nuevo con sus trompetas y los levitas con címbalos, según la ordenanza de David Esdras 3:10. Los Salmos piden tocar el shofar en la luna nueva Salmos 81:3 y aclamar al Rey con trompetas y sonido de bocina Salmos 98:6, y el último salmo empieza la lista de los instrumentos por ella: «Alabadle a son de bocina» Salmos 150:3.