En los evangelios, Jesús usa la trompeta una vez como imagen de la vanidad: el que da limosna no debe tocarla delante de sí, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles Mateo 6:2. Y otra como señal del fin: el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles «con gran voz de trompeta», y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos Mateo 24:31.
Pablo retoma esa imagen para la resurrección. Los muertos resucitarán incorruptibles «en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta» 1 Corintios 15:52, y el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios 1 Tesalonicenses 4:16. A los corintios les recuerda la función práctica del instrumento: si la trompeta da un sonido incierto, nadie se prepara para la batalla 1 Corintios 14:8.
En el Apocalipsis, Juan oye detrás de sí una gran voz «como de trompeta» Apocalipsis 1:10, y más adelante se dan siete trompetas a los siete ángeles que están delante de Dios Apocalipsis 8:2 Apocalipsis 8:6. Cada toque desencadena un juicio sobre la tierra, y al sonar la séptima, grandes voces anuncian en el cielo que los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo Apocalipsis 11:15.