Reyes juzga el reinado con dureza: Judá hizo lo malo, más que sus padres. Se edificaron lugares altos, estatuas e imágenes de Asera en todo collado alto y bajo todo árbol frondoso, y hubo prostitución sagrada en la tierra, según las abominaciones de las naciones expulsadas de Canaán 1 Reyes 14:22-24. Ver lugares altos.
En el quinto año de Roboam, Sisac, rey de Egipto, sube contra Jerusalén y toma los tesoros de la casa de Jehová y del palacio, y los escudos de oro que había hecho Salomón. Roboam hace en su lugar escudos de bronce y los confía a la guardia de la puerta, que los saca solo cuando el rey va al templo 1 Reyes 14:25-28. Ver Egipto y los egipcios.
Crónicas añade que, antes de la invasión, Roboam y su pueblo habían dejado la ley de Jehová. El profeta Semaías les anuncia que Dios los ha abandonado en manos de Sisac; el rey y los príncipes se humillan, y Dios responde que no los destruirá, pero que serán siervos de Sisac «para que sepan lo que es servirme a mí, y qué es servir a los reinos de las naciones» 2 Crónicas 12:1-8.
Roboam muere después de diecisiete años de reinado y es sepultado en la ciudad de David. Lo sucede su hijo Abías 1 Reyes 14:21 1 Reyes 14:31.
Su papel dentro de la Biblia
Roboam es el rey con el que se rompe la unidad de Israel. El relato lo presenta a la vez como responsable —por desoír a los ancianos— y como instrumento de un juicio anunciado contra la idolatría de Salomón. Con él empieza la historia separada del reino de Judá, que conservará la dinastía de David durante más de tres siglos, hasta la caída de Jerusalén. Mateo lo incluye en la genealogía de Jesús: «Salomón engendró a Roboam» Mateo 1:7.