Israel sale del monte Hor por el camino del mar Rojo para rodear la tierra de Edom, que le ha negado el paso, y el pueblo se desanima por el camino. Habla contra Dios y contra Moisés: ¿por qué nos hicisteis subir de Egipto para morir en este desierto? No hay pan ni agua, «y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano» Números 21:4-5. Ver el monte Hor, los edomitas y el maná.
Jehová envía entre el pueblo serpientes ardientes, que muerden al pueblo, y muere mucha gente de Israel. El pueblo va a Moisés y le dice: hemos pecado por haber hablado contra Jehová y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Moisés ora por el pueblo Números 21:6-7. Ver Moisés y rumbo a la tierra prometida.
Lo que el texto permite afirmar y lo que no
El texto dice que la serpiente era de bronce o cobre, que estaba sobre un asta, que la hizo Moisés por orden de Dios y que se conservó hasta Ezequías, que la destruyó. No dice su tamaño, ni su forma exacta —enroscada en el asta, como suele pintarse, o en lo alto—, ni dónde se guardó durante siglos. No tiene relación con el bastón con una serpiente de Asclepio, el dios griego de la medicina, aunque a veces se confundan los dos símbolos.