Con los filisteos concentrados en Micmas y el ejército de Saúl desertando, el rey espera en Gilgal siete días, «conforme al plazo que Samuel había dicho». Samuel no llega, y Saúl ofrece él mismo el holocausto. Apenas termina, aparece Samuel 1 Samuel 13:8-10.
Saúl se justifica: el pueblo se le iba, Samuel no venía y los filisteos estaban reunidos; «me esforcé, pues, y ofrecí holocausto» 1 Samuel 13:11-12. Samuel responde con la primera sentencia: «locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová». Si lo hubiera guardado, su reino habría sido para siempre; ahora no durará: Dios «se ha buscado un varón conforme a su corazón» y lo ha designado príncipe 1 Samuel 13:13-14. Y se va de Gilgal 1 Samuel 13:15.
El texto dice que Saúl esperó los siete días del plazo 1 Samuel 13:8; no explica por qué Samuel llegó justo entonces. Lo que sí deja claro es el motivo del reproche: no guardar el mandamiento, que era esperar a Samuel para el sacrificio 1 Samuel 10:8.