El punto de partida común
Todas las lecturas cristianas parten de lo mismo que Israel: hay un solo Dios. «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es» Deuteronomio 6:4; «antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí» Isaías 43:10-11. Y todas reconocen que el Nuevo Testamento habla de Dios como Padre, de Jesús como Hijo y Señor, y del Espíritu Santo.
La pregunta es cómo encaja eso con la unidad de Dios. La doctrina de la Trinidad responde con una fórmula que no está escrita en la Biblia: tres personas en un solo Dios. Los textos muestran otra cosa: un solo Dios que se da a conocer como Padre, que se hace visible en el Hijo y que actúa por su Espíritu.
Los textos
- El bautismo de Jesús: el Hijo sale del agua, el Espíritu desciende como paloma y una voz del cielo dice «Este es mi Hijo amado» Mateo 3:16-17.
- La fórmula del bautismo: «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» Mateo 28:19, y su práctica en Hechos: «bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo» Hechos 2:38.
- La bendición de Pablo: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros» 2 Corintios 13:14.
- El prólogo de Juan: «el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios» Juan 1:1.
- Los textos de identidad: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» Juan 14:8-9; en Cristo «habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad» Colosenses 2:9; «Dios fue manifestado en carne» 1 Timoteo 3:16; el niño que nace se llamará «Dios fuerte, Padre eterno» Isaías 9:6.
Un solo Dios manifestado en Jesucristo
Dios es uno, sin división de personas Deuteronomio 6:4. «Padre», «Hijo» y «Espíritu Santo» no nombran tres personas, sino al único Dios en su manera de revelarse: como Padre, en su trascendencia; como Hijo, manifestado en la humanidad de Jesús; como Espíritu, actuando en los creyentes. Por eso Jesús dice que quien lo ha visto ha visto al Padre Juan 14:8-9, por eso en él habita «toda la plenitud de la Deidad» Colosenses 2:9, y por eso el «nombre» —en singular— del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Mateo 28:19 es el que los apóstoles invocan al bautizar: Jesucristo Hechos 2:38. Las escenas en que Jesús ora al Padre o en que se oye la voz del cielo pertenecen a la humanidad real de Jesús y a la libertad de Dios para manifestarse a la vez en el cielo y en el Hijo, no a tres personas eternas.
Cómo se formuló la doctrina
En los siglos II y III, los cristianos discutieron cómo hablar del Padre, del Hijo y del Espíritu. Teófilo de Antioquía habló de una «tríada» y Tertuliano acuñó trinitas y la fórmula «una sustancia, tres personas». Frente a Arrio, que decía que el Hijo era una criatura, el Concilio de Nicea (325) declaró que el Hijo es «de la misma sustancia» que el Padre, y el de Constantinopla (381) extendió la divinidad al Espíritu Santo. Esa es la base de la doctrina trinitaria clásica.
En los mismos siglos hubo quienes sostuvieron que Padre, Hijo y Espíritu no son tres personas, sino tres maneras de manifestarse el único Dios (Noeto, Práxeas, Sabelio); sus adversarios los llamaron «modalistas» o «sabelianos», y fueron condenados. En el siglo XX esa comprensión resurgió en el pentecostalismo unicitario (desde 1913-1916), que bautiza «en el nombre de Jesús».