Una confesión, no un título
El salmo empieza con dos palabras hebreas: YHWH roí, «Jehová, mi pastor». Lo que sigue explica qué significa: no le falta nada, lo hace descansar en pastos verdes y lo lleva junto a aguas tranquilas, lo guía por sendas rectas «por amor de su nombre», y en el valle de sombra de muerte no teme, porque la vara y el cayado del pastor lo acompañan Salmos 23:1-4. Al final la imagen cambia de campo a casa: una mesa servida delante de los enemigos y morar en la casa de Jehová Salmos 23:5-6.
A diferencia de «Jehová-nisi» o «Jehová-salom», que son nombres que alguien pone a un altar, aquí no hay nombre puesto a nada. «Jehová-roí» es una forma posterior de llamar a lo que el salmo confiesa. Para el oficio y la imagen del pastor en toda la Biblia, ver Pastor.
El salmo, verso a verso
Cada imagen del salmo sale del trabajo real de un pastor:
- Pastos y aguas. En una tierra seca, encontrar pasto y agua para el rebaño era el trabajo de cada día. «Me hará descansar» es, en hebreo, «me hace recostar»: las ovejas se echan cuando están satisfechas y seguras Salmos 23:2.
- La vara y el cayado. Son dos herramientas distintas. La vara (shébet) es un palo corto y pesado para defender el rebaño de las fieras; la misma palabra significa «cetro» Génesis 49:10. El cayado (mishénet) es el bastón largo en que el pastor se apoya y con que guía. Por eso infunden «aliento»: una protege, el otro conduce Salmos 23:4. Ver Cayado.
- La mesa y el aceite. En los dos últimos versículos el pastor se vuelve anfitrión. Servir la mesa al huésped y ungirle la cabeza con aceite era un gesto de hospitalidad; Jesús le reprocha a Simón el fariseo no haberlo hecho con él Lucas 7:44-46. Ver Hospitalidad.
- Lo que lo persigue. «El bien y la misericordia me seguirán» usa el verbo radaf, que de ordinario significa «perseguir», como se persigue a un enemigo. El salmista, que tiene enemigos delante, dice que lo que de verdad va tras él es la bondad y la fidelidad de Dios Salmos 23:6. Ver Misericordia.
Lo que era ser pastor
Ser pastor era un oficio duro y de responsabilidad. Jacob le recuerda a Labán veinte años de calor de día y helada de noche, sin dormir, pagando de su bolsillo las ovejas que arrebataban las fieras Génesis 31:38-40. David, cuando se ofrece para pelear contra Goliat, cuenta que como pastor había perseguido al león y al oso para quitarles una oveja de la boca 1 Samuel 17:34-35. Amós era pastor cuando Dios lo llamó Amós 7:14-15.
Por eso decir «Jehová es mi pastor» no es una imagen dulce, sino una afirmación de responsabilidad: Dios responde por los suyos como el pastor respondía por cada oveja.
Antes y después del salmo 23
La imagen no empieza con David. Jacob, al bendecir a sus nietos, llama a Dios «el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día» —literalmente, «que me pastorea» Génesis 48:15—, y en su bendición a José lo llama «el Pastor, la Roca de Israel» Génesis 49:24. Moisés, antes de morir, pide a Dios un sucesor «para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor» Números 27:17. Un salmo de Asaf lo invoca como «Pastor de Israel» Salmos 80:1.
Los profetas lo aplican a la nación entera. Isaías anuncia a los desterrados que Dios volverá «como pastor» y llevará los corderos en brazos Isaías 40:11. Ezequiel, después de acusar a los reyes de Israel de ser pastores que se apacientan a sí mismos y no fortalecen a la débil, no curan a la enferma ni buscan a la perdida Ezequiel 34:2-4, oye a Dios decir que él mismo buscará a sus ovejas, las sacará de los pueblos, vendará a la herida y fortalecerá a la débil Ezequiel 34:11-16. Lo que el salmo dice de un hombre, los profetas lo dicen de todo el pueblo.
Cómo se ha traducido
La frase es tan conocida en español que se olvida que el hebreo no tiene verbo: dice «Jehová, mi pastor». El «es» lo pone la traducción.
La expresión más discutida del salmo es «valle de sombra de muerte». El hebreo tsalmávet puede leerse como una palabra compuesta, «sombra» más «muerte», que es como la entendieron la antigua traducción griega y la Reina-Valera. Otros la explican como una sola palabra que significa «oscuridad profunda», y traducen «valle tenebroso» o «valle oscuro». En los dos casos se trata del lugar más peligroso del camino, donde el rebaño no ve y el pastor tiene que ir delante.
En el Nuevo Testamento
Jesús ve a las multitudes «desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor» Mateo 9:36, con las palabras de la oración de Moisés. Cuenta la parábola del pastor que deja las noventa y nueve para buscar la oveja perdida Lucas 15:4-7, y toma la imagen para sí: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas», y añade que conoce a las suyas y ellas lo conocen Juan 10:11-14. Antes de su arresto aplica a su muerte la profecía de Zacarías: «Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas» Mateo 26:31.
Pedro escribe que los creyentes eran como ovejas descarriadas y ahora han vuelto «al Pastor y Obispo de vuestras almas» 1 Pedro 2:25; Hebreos lo llama «el gran pastor de las ovejas» Hebreos 13:20. Y en el Apocalipsis el Cordero que está en el trono es quien pastorea a los suyos y los guía a fuentes de aguas de vida Apocalipsis 7:17, como los pastos y las aguas del salmo.
Ezequiel había anunciado que Dios mismo buscaría a sus ovejas; Jesús dice que vino a buscar lo que se había perdido Lucas 19:10. El pastor del salmo 23 y el buen pastor de Juan son el mismo: Jehová que se hace pastor en persona. Lo que el Antiguo Testamento dice solo de Jehová —«Jehová es mi pastor», «Pastor de Israel»— el Nuevo lo dice de Jesús.
El nombre que Dios siguió revelando
En la zarza Dios se dio a conocer a Moisés por su nombre, YHWH Éxodo 3:14-15, el nombre que no había dado a conocer a los patriarcas Éxodo 6:2-3. A lo largo de la Biblia ese nombre aparece unido a lo que Dios hace por su pueblo: en Mara es el que sana; en Refidim, el estandarte; en Ofra, la paz; en Moriah, el que provee; en la ciudad de Ezequiel, el que está presente. En el salmo 23 ya no es un lugar el que recibe el nombre: es una persona que dice lo que Dios es para ella. La Biblia no reúne estos nombres en una lista: la serie se formó después, al leerlos juntos. Ver Nombres compuestos de Jehová.
Esa revelación por partes apunta a una promesa: «mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente» Isaías 52:6. El nombre que el ángel manda poner al hijo de María es Jesús, en hebreo Yeshúa, «Jehová salva», «porque él salvará a su pueblo de sus pecados» Mateo 1:21. En él «habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad» Colosenses 2:9: lo que cada nombre compuesto mostraba por partes se reúne en el nombre de Jesús.