El monte donde Dios vio
Dios pone a prueba a Abraham y le pide que ofrezca a Isaac, «tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas», en un monte de la tierra de Moriah Génesis 22:1-2. Abraham sale de madrugada con el muchacho, dos siervos, un asno y la leña cortada, y al tercer día de camino ve el lugar de lejos Génesis 22:3-4. Deja a los siervos abajo y sube solo con su hijo: Isaac carga la leña, Abraham lleva el fuego y el cuchillo Génesis 22:5-6.
Por el camino Isaac pregunta dónde está el cordero. Abraham responde: «Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío» Génesis 22:7-8. En el monte edifica el altar, ata a Isaac, lo pone sobre la leña y toma el cuchillo. En ese momento el ángel de Jehová lo llama desde el cielo y lo detiene; Abraham alza los ojos, ve un carnero trabado por los cuernos en un zarzal y lo ofrece «en lugar de su hijo» Génesis 22:9-13.
Entonces Abraham llama a aquel lugar YHWH yiréh, «Jehová proveerá», y el narrador añade el dicho que se usaba en su tiempo: «En el monte de Jehová será provisto» Génesis 22:14. El nombre recoge la respuesta que Abraham le había dado a Isaac: lo que fue una frase de fe en el camino se convierte en el nombre del lugar. Enseguida el ángel vuelve a hablar y Dios jura renovar la promesa de bendición, «por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo» Génesis 22:15-18.
Un relato construido sobre «ver»
El verbo hebreo raá, «ver», recorre todo el capítulo y le da su forma:
- Abraham ve el lugar de lejos Génesis 22:4.
- «Dios se proveerá de cordero» dice, palabra por palabra, «Dios verá para sí el cordero» Génesis 22:8.
- Abraham alza los ojos y mira: ahí está el carnero Génesis 22:13.
- El nombre del lugar, «Jehová verá», y el dicho final usan otra vez el mismo verbo Génesis 22:14.
Quien lee descubre al final que la frase del versículo 8 se cumplió en el 13: Abraham dijo que Dios «vería» el cordero, y lo que Abraham termina viendo es lo que Dios ya había visto.
«Ver» con el sentido de «proveer» no es un invento de este pasaje. Cuando Dios envía a Samuel a Belén, le dice: «de sus hijos me he provisto de rey»; en hebreo, «he visto para mí un rey» entre los hijos de Isaí 1 Samuel 16:1. Ver, en estos textos, es fijarse en lo que hace falta y escogerlo.
La segunda mitad del versículo 14 usa el mismo verbo en pasiva, y puede leerse de dos maneras: «en el monte de Jehová será provisto» o «en el monte de Jehová él se dejará ver». Las dos ideas están cerca: Dios ve la necesidad y se hace presente para remediarla. La antigua traducción griega puso «el Señor vio».
Qué fue lo que Dios proveyó
Abraham debía ofrecer a Isaac en holocausto, la ofrenda que se quemaba entera sobre el altar, sin que nadie comiera de ella Levítico 1:9. Lo que Dios provee es un sustituto: un carnero que muere «en lugar de su hijo». Por eso «Jehová proveerá» no promete que llegará todo lo que se pida: en el relato, lo que Dios provee es lo necesario para que el hijo viva.
La misma idea quedó en la ley. Todo primogénito pertenece a Dios, pero los hijos primogénitos no se sacrifican: se redimen, se rescatan con una ofrenda en su lugar Éxodo 13:2 Éxodo 13:13. Ver Primogenitura.
Cómo se ha traducido
La Reina-Valera traduce el nombre dentro del versículo: «Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá» Génesis 22:14. La forma «Jehová-jireh», que hoy se oye en cantos y predicaciones, viene de las Biblias inglesas, que dejaron el nombre sin traducir. La j inglesa de «jireh» corresponde a la y hebrea de yiréh.
Ninguna de las dos formas es incorrecta, pero conviene recordar que el hebreo dice «verá». «Proveerá» es la manera de traducir lo que ese «ver» significa en el relato.
En el Nuevo Testamento
Hebreos cuenta la escena como ejemplo de fe: Abraham ofreció a su único hijo pensando que Dios era capaz de levantarlo aun de entre los muertos Hebreos 11:17-19. Santiago la usa para mostrar una fe que se ve en obras Santiago 2:21-23.
El nombre que Dios siguió revelando
En la zarza Dios se dio a conocer a Moisés por su nombre, YHWH Éxodo 3:14-15, y le dijo que a los patriarcas se había mostrado como «Dios Omnipotente», pero que por ese nombre no se les había dado a conocer Éxodo 6:2-3. A lo largo de la Biblia ese nombre aparece unido a lo que Dios hace por su pueblo: en Moriah es el que provee; en Mara, el que sana; en Refidim, el estandarte bajo el que se vence; en Ofra, la paz; en el salmo 23, el pastor; en la ciudad de Ezequiel, el que está presente. La Biblia no los reúne en una lista: la serie se formó después, al leerlos juntos. Ver Nombres compuestos de Jehová.
Esa revelación por partes apunta a una promesa: «mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente» Isaías 52:6. El nombre que el ángel manda poner al hijo de María es Jesús, en hebreo Yeshúa, «Jehová salva», «porque él salvará a su pueblo de sus pecados» Mateo 1:21. El Dios que en Moriah proveyó el carnero en lugar de Isaac es el mismo que se hizo presente en Jesús, en quien «habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad» Colosenses 2:9. Lo que cada nombre compuesto mostraba por partes se reúne en el nombre de Jesús.