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Jehová-rafa

También: Jehová rafa · Jehová-rapha · Jehová rapha · Yahweh-Rafa · Yahveh-Rafa · Jehová tu sanador · Jehová sanador

Forma con que la enseñanza cristiana resume la frase con que Dios se presenta a Israel en Mara, recién salido de Egipto: «yo soy Jehová tu sanador». No es un nombre nuevo, sino el nombre de Jehová unido a lo que hace por su pueblo: sanar al enfermo, al herido y también a la nación que se ha apartado de él.

En la Biblia

En Mara Israel encuentra agua amarga, Dios la vuelve dulce y allí mismo da a su pueblo una promesa con condición: si escucha su voz y guarda sus mandamientos, no le enviará ninguna de las enfermedades que envió a Egipto, «porque yo soy Jehová tu sanador» (Éxodo 15:22-26).

Etimología

Del hebreo YHWH rofeká, «Jehová, el que te sana». Rofé es participio de rafá, «sanar», un verbo que se usa para el cuerpo enfermo, pero también para reparar lo que está roto: unas aguas malas, un altar derribado, un pueblo que se ha extraviado. La forma «Jehová-rafa» no aparece tal cual en el texto: se formó después, a imitación de los nombres compuestos que sí aparecen, como «Jehová-nisi».

Dónde se dice

Tres días después de cruzar el mar, Israel no encuentra agua; la que encuentra en Mara es amarga. El pueblo protesta, Moisés clama y Dios le muestra un árbol que, echado al agua, la vuelve potable. El texto añade: «allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó» Éxodo 15:22-25. En ese mismo lugar Dios da a Israel una promesa con condición: si escucha su voz y guarda sus mandamientos, no le enviará ninguna de las enfermedades que mandó sobre Egipto, «porque yo soy Jehová tu sanador» Éxodo 15:26. La etapa siguiente es Elim, un oasis con doce fuentes de agua y setenta palmeras Éxodo 15:27. Ver Mara y Elim.

La frase no es un título que alguien le pone a Dios ni el nombre de un altar: es Dios mismo diciendo quién es para su pueblo. Llega en el momento justo: Israel acaba de ver las plagas caer sobre Egipto, y Dios se presenta como el que puede herir y también sanar. Deuteronomio repite la promesa con las mismas palabras de fondo: «quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto» Deuteronomio 7:15. Ver Plagas de Egipto.

Sanar el cuerpo y reparar lo roto

El verbo rafá abarca más que la medicina. Lo que se sana puede ser:

  • Un cuerpo. Dios sana a Abimelec y a su casa cuando Abraham ora por ellos Génesis 20:17; Ezequías, enfermo de muerte, oye: «yo te sano» 2 Reyes 20:5.
  • Algo material. Eliseo echa sal en el manantial malo de Jericó y anuncia que Jehová ha «sanado» esas aguas, el mismo gesto de Mara 2 Reyes 2:19-22. En el Carmelo, Elías «arregló el altar de Jehová que estaba arruinado»: el verbo es el mismo, rafá 1 Reyes 18:30.
  • Un pueblo. Los profetas usan la palabra para la nación que se ha apartado: «él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará» Oseas 6:1. Jeremías ora: «Sáname, oh Jehová, y seré sano» Jeremías 17:14. En los salmos, Dios sana «a los quebrantados de corazón» Salmos 147:3 y perdona y sana a la vez Salmos 103:2-3.

El texto no separa del todo la sanidad del cuerpo de la del pueblo. La misma ley que promete sanar en Mara presenta a Dios como el único que tiene las dos cosas en la mano: «yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano» Deuteronomio 32:39.

El sanador y los médicos

De la misma raíz sale la palabra para «médico», rofé. La Biblia la usa sin reproche: los médicos egipcios de José embalsaman a Jacob Génesis 50:2, y la ley manda que quien hiere a otro en una pelea pague su tiempo perdido «y hará que le curen» Éxodo 21:19. Jeremías, llorando por su pueblo, pregunta: «¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico?» Jeremías 8:22. Ver Bálsamo de Galaad.

El reproche al rey Asa no es que consultara médicos, sino que en su enfermedad «no buscó a Jehová, sino a los médicos» 2 Crónicas 16:12: puso su confianza en ellos en lugar de ponerla en Dios. El que sana, para el Antiguo Testamento, es siempre Jehová, también cuando usa medios.

La serpiente de bronce muestra el mismo límite desde otro lado. En el desierto, quien la miraba después de ser mordido vivía Números 21:8-9. Siglos más tarde el pueblo le quemaba incienso, y el rey Ezequías la hizo pedazos 2 Reyes 18:4. La sanidad no estaba en el objeto, sino en el Dios que había mandado hacerlo. Ver Serpiente de bronce.

Cómo se ha traducido

La Reina-Valera traduce la frase en el versículo: «yo soy Jehová tu sanador». La forma «Jehová-rafa» no está en ninguna Biblia: es una manera posterior de llamar a lo que dice ese versículo.

La familia de rafá no siempre se traduce «sanar». En Malaquías, el sustantivo marpé, «sanidad», queda en la Reina-Valera como «salvación»: «nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación» Malaquías 4:2. En el Nuevo Testamento pasa lo contrario. El verbo griego sózo significa a la vez «salvar» y «sanar», y por eso Jesús le dice a la mujer curada de su flujo de sangre: «Hija, tu fe te ha hecho salva» Marcos 5:34. En los dos testamentos las dos ideas se tocan: ser sanado es ser salvado, y al revés.

En el Nuevo Testamento

Los evangelios presentan las curaciones de Jesús como señal de quién es. Mateo, después de contar que sanaba a todos los enfermos que le traían, cita a Isaías como cumplido: «él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias» Mateo 8:16-17. Isaías hablaba del siervo herido por los pecados de otros, «y por su llaga fuimos nosotros curados» Isaías 53:4-5, y Pedro aplica esa misma frase a la muerte de Jesús 1 Pedro 2:24. La carta de Santiago manda orar por el enfermo y ungirlo con aceite «en el nombre del Señor», y promete que «la oración de fe salvará al enfermo» Santiago 5:14-15.

El Dios que en Mara dijo «yo soy tu sanador» es el que sana en Jesús: las curaciones de los evangelios no son obra de un intermediario, sino del mismo Jehová manifestado en carne.

El nombre que Dios siguió revelando

En la zarza Dios se dio a conocer a Moisés por su nombre, YHWH Éxodo 3:14-15, el nombre que no había dado a conocer a los patriarcas Éxodo 6:2-3. Mara es la primera vez, después del mar, que ese nombre aparece unido a lo que Dios hace por su pueblo: «yo soy Jehová tu sanador». Vendrán después Refidim, el estandarte; Ofra, la paz; el salmo 23, el pastor; la ciudad de Ezequiel, el que está presente; y, leído junto a ellos, Moriah, el que provee. La Biblia no los reúne en una lista: la serie se formó después, al leerlos juntos. Ver Nombres compuestos de Jehová.

Esa revelación por partes apunta a una promesa: «mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente» Isaías 52:6. El nombre que el ángel manda poner al hijo de María es Jesús, en hebreo Yeshúa, «Jehová salva», «porque él salvará a su pueblo de sus pecados» Mateo 1:21. En él «habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad» Colosenses 2:9: lo que cada nombre compuesto mostraba por partes se reúne en el nombre de Jesús, y por eso los apóstoles sanaban en ese nombre Hechos 3:6.