La batalla de las manos levantadas
Israel acaba de salir de Egipto. En Refidim, poco antes de llegar al Sinaí, los amalecitas lo atacan. Moisés manda a Josué que escoja hombres para pelear, y él sube a la cumbre del collado con «la vara de Dios» en la mano Éxodo 17:8-9. Es la primera vez que aparece Josué en la Biblia, y su primera tarea es una batalla.
Mientras Moisés tiene las manos en alto, vence Israel; cuando las baja de cansancio, vence Amalec. Aarón y Hur le ponen una piedra para sentarse y le sostienen las manos, uno a cada lado, hasta que se pone el sol y Josué derrota a Amalec Éxodo 17:10-13. Ver Vara de Moisés.
Después de la batalla, Dios manda a Moisés: «Escribe esto para memoria en un libro» Éxodo 17:14. Es la primera vez en la Biblia que Dios manda poner algo por escrito. Moisés edifica un altar y le pone por nombre YHWH nisí, «Jehová es mi estandarte» Éxodo 17:15. El altar no recuerda la habilidad de Josué ni el esfuerzo de Moisés: recuerda bajo qué bandera se peleó.
Estandarte y victoria
Nes es el asta que se levanta en alto. En el relato, lo que se levanta es la vara en las manos de Moisés, y el nombre del altar dice qué significaba ese gesto: la enseña de Israel era Dios mismo. Por eso se traduce también «Jehová nuestra victoria»: el estandarte es la imagen, y la victoria, lo que se obtuvo peleando bajo él.
El hebreo tiene varias palabras para lo que en español llamamos «bandera», y no significan lo mismo:
- Degel es la bandera de cada tribu en el campamento: «Los hijos de Israel acamparán cada uno junto a su bandera» Números 2:2.
- Ot es la enseña o la señal; en ese mismo versículo, las «enseñas de las casas de sus padres».
- Nes, la palabra del altar, no es la bandera de un grupo: es un asta alta, visible desde lejos, que se levanta para reunir o para avisar. «Levantad bandera sobre un alto monte» Isaías 13:2; un pueblo derrotado queda «como mástil en la cumbre de un monte, y como bandera sobre una colina» Isaías 30:17.
Llamar a Dios nes es decir que él es lo que se ve desde todas partes y lo que reúne al pueblo. La palabra vuelve con ese sentido en otros textos:
- El asta de la serpiente. Dios manda a Moisés poner la serpiente de bronce «sobre una asta» —la misma palabra, nes— para que quien la mire viva Números 21:8-9. Ver Serpiente de bronce.
- La bandera del pueblo. «Has dado a los que te temen bandera que alcen por causa de la verdad» Salmos 60:4.
- La señal para las naciones. Isaías anuncia que la raíz de Isaí estará puesta «por pendón a los pueblos», y que Dios levantará pendón para reunir a los dispersos de Israel Isaías 11:10-12. Más adelante Dios dice: «a los pueblos levantaré mi bandera» Isaías 49:22.
Cómo se ha traducido
La Reina-Valera transcribe el nombre, «Jehová-nisi», y no lo traduce en el versículo. Las traducciones modernas suelen ponerlo en español: «El Señor es mi estandarte» o «Yahveh es mi bandera». La antigua traducción griega lo leyó como si viniera de otra raíz, «huir, refugiarse», y puso «el Señor es mi refugio». La forma «Jehová nuestra victoria», muy usada en la predicación, no traduce la palabra nes, sino lo que el altar celebra.
El nombre que Dios siguió revelando
En la zarza Dios se dio a conocer a Moisés por su nombre, YHWH Éxodo 3:14-15, el nombre que no había dado a conocer a los patriarcas Éxodo 6:2-3. Pocas semanas después de salir de Egipto, ese nombre ya aparece unido a lo que Dios hace: en Mara es el que sana, y en Refidim, el estandarte bajo el que se vence. Después vendrán Ofra, la paz; el salmo 23, el pastor; la ciudad de Ezequiel, el que está presente; y, leído junto a ellos, Moriah, el que provee. La Biblia no los reúne en una lista: la serie se formó después, al leerlos juntos. Ver Nombres compuestos de Jehová.
Esa revelación por partes apunta a una promesa: «mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente» Isaías 52:6. El nombre que el ángel manda poner al hijo de María es Jesús, en hebreo Yeshúa, «Jehová salva», «porque él salvará a su pueblo de sus pecados» Mateo 1:21. El Dios que dio la victoria en Refidim es el mismo que se hizo presente en Jesús, en quien «habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad» Colosenses 2:9. Lo que cada nombre compuesto mostraba por partes se reúne en el nombre de Jesús.