Hijos de Dios en el Antiguo Testamento
En el Antiguo Testamento, «hijo de Dios» no significa que alguien sea Dios. Es una manera de expresar una relación cercana y una misión. Se usa para tres grupos:
- Los ángeles. «Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás» Job 1:6: los seres de la corte celestial.
- El pueblo de Israel. Dios manda decir al faraón: «Israel es mi hijo, mi primogénito… Deja ir a mi hijo» Éxodo 4:22-23. Y Oseas recuerda: «de Egipto llamé a mi hijo» Oseas 11:1.
- El rey de la casa de David. Dios promete a David sobre su descendiente: «Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo» 2 Samuel 7:12-14. El salmo de la coronación dice al rey: «Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy» Salmos 2:7, es decir, hoy, el día en que lo entronizo.
Ese tercer sentido es el puente hacia el Nuevo Testamento: si el Mesías es el hijo de David, es también el «hijo» de Dios del salmo 2.
Jesús, el Hijo de Dios
En los evangelios, el título marca los momentos decisivos de la vida de Jesús:
- Su nacimiento. El ángel explica a María que el niño será llamado Hijo de Dios porque será concebido por el Espíritu Santo Lucas 1:35.
- Su bautismo. Una voz del cielo dice: «Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia» Marcos 1:9-11, con palabras que recuerdan el salmo 2.
- La confesión de Pedro. «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente», y Jesús le responde que no se lo reveló «carne ni sangre», sino su Padre Mateo 16:15-17.
- La cruz. Al verlo morir, el centurión romano dice: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios» Marcos 15:39.
Juan escribe su evangelio «para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios» Juan 20:31, y llama a Jesús «el unigénito», el Hijo único (Juan 1:14; 3:16).
Los creyentes, hijos de Dios
El Nuevo Testamento usa también la expresión para los creyentes, pero de otro modo: lo son por recibir a Jesús y por el Espíritu. «A todos los que le recibieron… les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» Juan 1:12; «todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios», y ese Espíritu les permite llamar a Dios «¡Abba, Padre!» Romanos 8:14-16. Pablo lo llama «adopción»: Dios envió a su Hijo, «nacido de mujer», para que recibiésemos la adopción de hijos Gálatas 4:4-5.
El Hijo es Dios manifestado en carne
El texto de Lucas da la razón por la que Jesús se llama Hijo de Dios: «por lo cual» el que nacería sería llamado así, porque fue concebido por el Espíritu Santo en María Lucas 1:35. «Hijo» nombra al único Dios manifestado en una humanidad verdadera, nacida «de mujer» en un momento de la historia Gálatas 4:4-5, y no a una segunda persona divina eterna junto al Padre. Por eso el Hijo puede orar, crecer y morir —como hombre— y a la vez ser Dios con nosotros.