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Demonios

También: Demonio · Espíritus inmundos · Espíritu inmundo · Endemoniado · Exorcismo · Shedim

Seres espirituales malignos, hostiles a Dios y a los seres humanos. El Antiguo Testamento casi no habla de ellos: usa la palabra para los dioses de otros pueblos. En los evangelios, en cambio, aparecen con frecuencia como «espíritus inmundos» que oprimen a las personas, y Jesús los expulsa con autoridad. La Biblia no describe su origen ni su naturaleza de modo sistemático.

En la Biblia

Deuteronomio dice que Israel sacrificó «a los demonios, y no a Dios» (Deuteronomio 32:17). Jesús expulsa un espíritu inmundo en la sinagoga de Capernaum (Marcos 1:23-27) y a una legión de demonios en Gadara (Marcos 5:1-13). Sus adversarios lo acusan de echarlos por Beelzebú (Marcos 3:22). Pablo equipara los sacrificios a los ídolos con sacrificios a demonios (1 Corintios 10:20).

Etimología

Del griego δαίμων daímōn y su diminutivo daimónion. En el griego clásico daímōn podía ser una divinidad menor, un espíritu protector o el destino, sin sentido necesariamente negativo. La Septuaginta y el Nuevo Testamento lo usan solo para espíritus malignos. El hebreo tiene shedim, palabra de origen acadio (shedu), que la Biblia aplica a los dioses a los que Israel ofreció sacrificios.

Casi ausentes del Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento apenas habla de demonios. Cuando usa la palabra shedim, se refiere a los dioses de otros pueblos: Israel «sacrificó a los demonios, y no a Dios; a dioses que no habían conocido» Deuteronomio 32:17, e incluso sacrificó a sus hijos a ellos Salmos 106:37. La Ley prohíbe ofrecer sacrificios a los «demonios», una palabra que significa literalmente «machos cabríos» y que designaba seres del desierto Levítico 17:7.

Lo que más se acerca a un espíritu maligno que actúa sobre una persona es el «espíritu malo de parte de Jehová» que atormenta a Saúl 1 Samuel 16:14, y el texto lo presenta bajo el control de Dios.

En los evangelios

Los evangelios sinópticos presentan la expulsión de demonios como una de las actividades centrales de Jesús. En su primer acto público según Marcos, en la sinagoga de Capernaum, un hombre con un espíritu inmundo grita, y Jesús lo hace callar y salir; la gente se asombra de que «con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen» Marcos 1:23-27. En la región de los gadarenos libera a un hombre poseído por una «legión» Marcos 5:1-13.

Los demonios, en los relatos, son los primeros en reconocer quién es Jesús, y él les impone silencio. Santiago lo recuerda con ironía: «también los demonios creen, y tiemblan» Santiago 2:19.

Beelzebú y el hombre fuerte

Los escribas de Jerusalén explican los exorcismos de Jesús diciendo que tiene a Beelzebú y echa los demonios por el príncipe de los demonios. Jesús responde con una parábola: nadie puede saquear la casa del hombre fuerte si antes no lo ata Marcos 3:22-27. Los exorcismos son señal de que alguien más fuerte ha llegado: «si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios» Mateo 12:28.

Los discípulos y la iglesia

Jesús da a sus discípulos autoridad sobre los demonios; ellos vuelven gozosos de que se les sujeten, y él les dice que se alegren más bien de que sus nombres están escritos en los cielos Lucas 10:17-20. En Hechos, Pablo libera en Filipos a una esclava con espíritu de adivinación Hechos 16:16-18, y en Éfeso unos exorcistas judíos que usan el nombre de Jesús como fórmula mágica acaban malparados Hechos 19:13-16.

Pablo relaciona los demonios con la idolatría, como el Antiguo Testamento: el ídolo no es nada, pero lo que los paganos sacrifican, «a los demonios lo sacrifican, y no a Dios» 1 Corintios 10:19-21.

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