El texto bíblico salta veinte años en una sola frase: mientras Senaquerib adora en el templo de Nisroc su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer lo matan a espada y huyen a la tierra de Ararat, y reina en su lugar su hijo Esar-hadón 2 Reyes 19:37. Ver Nínive.
Su papel dentro de la Biblia
Senaquerib es la cara del imperio que amenaza con borrar a Judá como había borrado a Israel. En el relato bíblico, su campaña es la gran prueba del reinado de Ezequías y de la palabra de Isaías: la ciudad confía en Dios y no cae. Por eso es uno de los episodios que la Biblia cuenta tres veces, en Reyes, en Isaías y en Crónicas 2 Reyes 18:13 Isaías 36:1 2 Crónicas 32:1. Su arrogancia ilustra lo que Isaías había dicho del rey de Asiria: una vara en la mano de Dios que se cree el brazo que la mueve, «¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta?» Isaías 10:5-15.