Lo que dicen las cartas de Juan
La palabra «anticristo» solo aparece en las cartas de Juan, cinco veces en cuatro versículos. Y lo sorprendente es que Juan no habla sobre todo de un personaje futuro, sino de gente que ya estaba ahí. Sus lectores habían oído que «el anticristo viene», y Juan les dice: «así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo». Eran personas que habían salido de la comunidad: «Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros» 1 Juan 2:18-22.
El criterio para reconocerlos es doctrinal: el anticristo es «el que niega que Jesús es el Cristo» 1 Juan 2:18-22, y «todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo» 1 Juan 4:1-3. La segunda carta lo repite: muchos engañadores no confiesan que Jesucristo ha venido en carne; «quien esto hace es el engañador y el anticristo» 2 Juan 1:7.
Otras figuras relacionadas
Otros textos hablan de un gran opositor de Dios al final de los tiempos, aunque sin usar la palabra:
- El «hombre de pecado» de Pablo. Antes del día del Señor vendrá la apostasía y se manifestará «el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios», que se sienta en el templo haciéndose pasar por Dios, con señales y prodigios mentirosos; el Señor lo destruirá con el resplandor de su venida 2 Tesalonicenses 2:3-10.
- La bestia del Apocalipsis. Una bestia que sube del mar recibe autoridad del dragón, blasfema contra Dios, hace guerra a los santos y es adorada por los moradores de la tierra Apocalipsis 13:1-8. Una segunda bestia obliga a todos a llevar una marca, y su número es seiscientos sesenta y seis: «Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre» Apocalipsis 13:16-18.
- El cuerno pequeño de Daniel, que tiene ojos y una boca que habla grandes cosas Daniel 7:8, y que «hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará» Daniel 7:25.
- Los falsos cristos que anuncia Jesús, que harán señales y prodigios para engañar, «si fuese posible, aun a los escogidos» Marcos 13:21-22.