Sísara reúne sus carros junto al Cisón. Débora le da a Barac la señal: «Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos». Barac baja del monte con sus diez mil hombres, y Jehová quebranta a Sísara, a sus carros y a todo su ejército. Sísara salta del carro y huye a pie; Barac persigue a los carros hasta Haroset-goim, y no queda ni uno Jueces 4:12-16. Ver el monte Tabor.
Barac sigue la pista del general hasta la tienda de Jael, mujer de Heber el ceneo. Ella sale a su encuentro: «Ven, y te mostraré al varón que tú buscas». Sísara yace muerto con una estaca clavada en la sien Jueces 4:22. La palabra de Débora se ha cumplido. Ver Sísara.
Su papel dentro de la Biblia
Barac es el brazo militar de una liberación en la que la iniciativa es de Débora y el golpe final, de Jael. El relato lo pone en su sitio sin despreciarlo: cumple la orden, gana la batalla y canta la victoria. Samuel, en su discurso de despedida, lo cuenta entre los libertadores que Dios envió a Israel, según la Reina-Valera, que sigue a la traducción griega; el texto hebreo dice «Bedán» 1 Samuel 12:11. La carta a los Hebreos lo incluye entre los que «por fe conquistaron reinos» y «pusieron en fuga ejércitos extranjeros», junto a Gedeón, Sansón y Jefté Hebreos 11:32-34.