«Así vendrá»
La esperanza de la venida de Cristo está en todo el Nuevo Testamento. En la ascensión, los discípulos se quedan mirando al cielo y dos varones vestidos de blanco les dicen: «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» Hechos 1:9-11.
Jesús la anuncia con imágenes de Daniel, que había visto venir en las nubes del cielo a «uno como un hijo de hombre» que recibe un reino eterno Daniel 7:13-14: «verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria», y enviará a sus ángeles a juntar a sus escogidos Mateo 24:30-31. Será visible para todos, «como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente» Mateo 24:27.
Como un ladrón en la noche
Jesús insiste en que no se sabe cuándo: «del día y la hora nadie sabe». Será como en los días de Noé, cuando la gente comía y bebía sin darse cuenta hasta que vino el diluvio. «Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor» Mateo 24:36-44. Pablo repite la imagen: «el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche» 1 Tesalonicenses 5:1-2.
Lo que traerá
En la que probablemente es la carta más antigua de Pablo, los tesalonicenses estaban preocupados por los hermanos que habían muerto antes de la venida. Pablo los consuela: «el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero». Después, los que vivan serán arrebatados juntamente con ellos «para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor» 1 Tesalonicenses 4:13-18. La parusía trae, sobre todo, la resurrección: «en Cristo todos serán vivificados… Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida» 1 Corintios 15:22-23.
¿Por qué tarda?
Ya en el siglo I había quien se burlaba: «¿Dónde está la promesa de su advenimiento?». La segunda carta de Pedro responde que para el Señor «un día es como mil años», y que lo que parece tardanza es paciencia: Dios no quiere «que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» 2 Pedro 3:3-9. Y Pablo pide a los tesalonicenses que no se alarmen por quienes dicen que el día del Señor ya ha llegado 2 Tesalonicenses 2:1-3.
«Ven, Señor Jesús»
Una de las oraciones más antiguas de la Iglesia, conservada en arameo, es una petición de esa venida: Maranata, «el Señor viene» o «¡Señor, ven!» 1 Corintios 16:22. La Biblia termina con ella: «Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús» Apocalipsis 22:20.