La guerra con los filisteos es de otra escala. El texto los describe acampados con
carros y gente «como la arena» 1 Samuel 13:5 , y a los israelitas
escondiéndose en cuevas y pozos. El ejército de Saúl se le deshace entre las manos.
Samuel le había dicho que esperara siete días. Saúl espera los siete, ve que la gente
se le dispersa y ofrece él mismo el holocausto. Está terminando cuando llega Samuel
1 Samuel 13:8-10 . Su explicación es de manual militar: la tropa se iba,
el enemigo bajaba, y todavía no había implorado el favor de Dios; «me esforcé, pues, y
ofrecí holocausto» 1 Samuel 13:11-12 .
La sentencia es desproporcionada a primera vista: su reino no será duradero, porque
Dios «se ha buscado un varón conforme a su corazón» 1 Samuel 13:13-14 .
Interpretación
Por qué esto es grave Leído como un fallo de etiqueta ritual, el castigo no se entiende. La lectura que
propone el conjunto del relato es otra: lo que se está probando es si el rey acepta no
tener la última palabra. Israel pidió un rey «como las demás naciones», y la respuesta
del libro es que este rey no lo será del todo: gobierna bajo una instancia que no
controla y que a veces le manda esperar sin darle razones.
Saúl hace lo sensato desde el punto de vista militar. El texto sugiere que ese es
precisamente el problema. Es una lectura del pasaje, no algo que el versículo afirme.
Interpretación
Qué hace Saúl dentro de la Biblia Saúl no es solo el rey que falló: es la pieza con la que el relato examina qué clase de
institución es la monarquía en Israel. Su reinado prueba las dos cosas a la vez — que
un rey puede salvar a Jabes de Galaad, y que un rey puede arrasar Nob.
Por eso el texto lo trata sin caricatura. Perdona a sus detractores y manda matar
sacerdotes; llora reconociendo la justicia de David y al poco vuelve a salir a cazarlo;
se esconde entre el bagaje y termina exigiendo que lo honren en público. El libro no
resuelve esa mezcla, y el lector que quiera un villano tendrá que aportarlo por su
cuenta.
Evidencia externa
Guibeá y lo que se ha excavado Guibeá de Saúl se identifica con bastante consenso —aunque no con certeza— con Tell
el-Ful , al norte de Jerusalén, donde se excavó una construcción fortificada modesta
de la Edad del Hierro I: una fortaleza con torres de esquina, no un palacio.
Encaja con lo que el propio texto deja ver, que es lo interesante: un rey que sigue
arando sus campos, que se sienta bajo un tamarisco con la lanza en la mano
1 Samuel 22:6 y cuya corte cabe en un patio. La escala del hallazgo no
demuestra que ese edificio fuera suyo; sí muestra qué tamaño tenía el poder del que
habla el relato.
Interpretación
Cómo se lo recordó después La memoria posterior de Saúl es breve y de dos tonos. Crónicas despacha su reinado en
un capítulo y añade el veredicto: murió por su rebelión y por haber consultado a una
médium 1 Crónicas 10:13-14 . Pablo, en cambio, lo menciona de pasada y
sin condena, como un dato de la historia de Israel: Dios les dio a Saúl por cuarenta
años, y después levantó a David Hechos 13:21-22 .
Y está el lamento de David, que no es memoria oficial sino duelo: llama a Saúl y a
Jonatán «amados y queridos», pide que no se anuncie en Gat, y repite tres veces la
misma frase — «cómo han caído los valientes» 2 Samuel 1:19-27 . El
hombre al que persiguió durante años es el que le escribe la elegía.