La persecución da dos escenas casi gemelas. En En-gadi, Saúl entra a hacer sus
necesidades justamente en la cueva donde está escondido David con sus hombres; David
se acerca y le corta el borde del manto, y hasta eso le pesa
1 Samuel 24:4-5 . Después le grita desde lejos mostrando el pedazo de
tela: podría haberte matado y no lo hice 1 Samuel 24:11 .
La respuesta de Saúl es de las cosas más desconcertantes del libro. Llora, lo llama
«hijo mío David», reconoce que David es más justo que él y le pide que no extermine a
su descendencia cuando reine 1 Samuel 24:16-21 . Sabe cómo va a
terminar esto. Y aun así, poco después vuelve a salir a buscarlo con tres mil
hombres 1 Samuel 26:2 , y la escena se repite con una lanza clavada junto
a su cabeza mientras duerme.
Contexto
«El ungido de Jehová» La razón que David da para no matarlo no es afecto ni prudencia, y la repite las dos
veces: no va a extender su mano contra «el ungido de Jehová»
1 Samuel 24:6 . Saúl ya ha sido rechazado y David ya ha sido ungido; aun
así, mientras Saúl viva, el cargo sigue siendo suyo y no es David quien lo va a quitar.
Es el mismo criterio que hará que David ejecute al amalecita que se jacta de haberlo
rematado 2 Samuel 1:14-16 .
Interpretación
Qué hace Saúl dentro de la Biblia Saúl no es solo el rey que falló: es la pieza con la que el relato examina qué clase de
institución es la monarquía en Israel. Su reinado prueba las dos cosas a la vez — que
un rey puede salvar a Jabes de Galaad, y que un rey puede arrasar Nob.
Por eso el texto lo trata sin caricatura. Perdona a sus detractores y manda matar
sacerdotes; llora reconociendo la justicia de David y al poco vuelve a salir a cazarlo;
se esconde entre el bagaje y termina exigiendo que lo honren en público. El libro no
resuelve esa mezcla, y el lector que quiera un villano tendrá que aportarlo por su
cuenta.
Evidencia externa
Guibeá y lo que se ha excavado Guibeá de Saúl se identifica con bastante consenso —aunque no con certeza— con Tell
el-Ful , al norte de Jerusalén, donde se excavó una construcción fortificada modesta
de la Edad del Hierro I: una fortaleza con torres de esquina, no un palacio.
Encaja con lo que el propio texto deja ver, que es lo interesante: un rey que sigue
arando sus campos, que se sienta bajo un tamarisco con la lanza en la mano
1 Samuel 22:6 y cuya corte cabe en un patio. La escala del hallazgo no
demuestra que ese edificio fuera suyo; sí muestra qué tamaño tenía el poder del que
habla el relato.
Interpretación
Cómo se lo recordó después La memoria posterior de Saúl es breve y de dos tonos. Crónicas despacha su reinado en
un capítulo y añade el veredicto: murió por su rebelión y por haber consultado a una
médium 1 Crónicas 10:13-14 . Pablo, en cambio, lo menciona de pasada y
sin condena, como un dato de la historia de Israel: Dios les dio a Saúl por cuarenta
años, y después levantó a David Hechos 13:21-22 .
Y está el lamento de David, que no es memoria oficial sino duelo: llama a Saúl y a
Jonatán «amados y queridos», pide que no se anuncie en Gat, y repite tres veces la
misma frase — «cómo han caído los valientes» 2 Samuel 1:19-27 . El
hombre al que persiguió durante años es el que le escribe la elegía.