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Centurión

También: Centuriones · Centuria · Cornelio

Oficial del ejército romano al mando de una centuria, una unidad de unos ochenta soldados. Eran militares de carrera, veteranos con experiencia, y constituían la columna vertebral del ejército. En el Nuevo Testamento aparecen varios, casi siempre retratados con simpatía, y algunos son de los primeros gentiles que creen en Jesús.

En la Biblia

En Capernaum, un centurión pide a Jesús que cure a su siervo sin necesidad de ir a su casa, y Jesús se admira de su fe (Mateo 8:5-13). Un centurión, al pie de la cruz, dice: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios» (Marcos 15:39). Cornelio, centurión en Cesarea, es el primer gentil que recibe el Espíritu Santo (Hechos 10:1-48), y el centurión Julio custodia a Pablo en su viaje a Roma (Hechos 27:1-3, 43).

Etimología

Del latín centurio, de centum, «cien»: en su origen mandaba cien hombres, aunque en época imperial la centuria tenía unos ochenta. Los evangelios y Hechos usan el griego hekatontárchēs, «jefe de cien»; Marcos, escrito probablemente para lectores romanos, transcribe la palabra latina, kentyríōn.

El oficial del ejército de ocupación

En tiempos de Jesús, Judea estaba bajo el control de Roma, y en Galilea gobernaba Herodes Antipas con apoyo romano. Las tropas estacionadas en la región eran sobre todo auxiliares reclutados entre la población no judía de Siria y de la costa, y al frente de cada unidad había un centurión. Para un judío piadoso, un centurión era un gentil, un extranjero y un representante del poder que dominaba su tierra.

Por eso sorprende la imagen que dan los evangelios y Hechos: casi todos los centuriones que aparecen son figuras positivas.

La fe del centurión de Capernaum

Un centurión de Capernaum tiene un siervo muy enfermo. Según Lucas, envía a unos ancianos judíos a pedir ayuda a Jesús, y ellos interceden por él: «ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga» Lucas 7:1-5. Cuando Jesús se acerca a la casa, el centurión le manda decir que no es digno de que entre bajo su techo; basta una palabra, porque él también sabe lo que es la autoridad: dice a un soldado «ve», y va. Jesús se maravilla: «ni aun en Israel he hallado tanta fe» Lucas 7:6-10. Mateo cuenta la misma escena más brevemente, con el centurión hablando en persona Mateo 8:5-13.

Al pie de la cruz

Los centuriones supervisaban las ejecuciones. Marcos cuenta que el centurión que estaba frente a la cruz, al ver cómo expiró Jesús, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios» Marcos 15:39. En el evangelio de Marcos, que empieza presentando a Jesús como «Hijo de Dios», es la primera vez que un ser humano lo reconoce así, y es un gentil y un verdugo.

Cornelio y los centuriones de Hechos

Hechos presenta a Cornelio, centurión de la cohorte llamada Italiana, en Cesarea: «piadoso y temeroso de Dios con toda su casa», que daba muchas limosnas y oraba siempre Hechos 10:1-2. En su casa Pedro ve descender el Espíritu sobre gentiles, y los bautiza.

Más adelante, los centuriones aparecen en torno a Pablo. Uno impide que lo azoten al saber que es ciudadano romano Hechos 22:25-26; otro, Julio, lo trata con humanidad y le permite visitar a sus amigos en Sidón Hechos 27:1-3, y durante el naufragio impide que los soldados maten a los presos para que no escapen, «queriendo salvar a Pablo» Hechos 27:42-43.

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