Moisés manda llenar un gomer de maná y guardarlo para las generaciones futuras, «a fin de que vean el pan que yo os di a comer en el desierto». Aarón toma una vasija, pone en ella un gomer lleno de maná y la coloca delante de Jehová; y así lo deposita «delante del Testimonio» Éxodo 16:32-34. El capítulo cierra con dos notas: que los israelitas comieron maná cuarenta años, hasta llegar a los límites de Canaán, y que un gomer es la décima parte de un efa Éxodo 16:35-36.
La carta a los Hebreos, al describir el lugar santísimo, sitúa «una urna de oro que contenía el maná» dentro del arca de la alianza, junto a la vara de Aarón y las tablas Hebreos 9:4.