Tras la multiplicación de los panes, la multitud que busca a Jesús en Capernaúm Juan 6:24 le pide una señal y le recuerda que sus padres comieron el maná en el desierto: «Pan del cielo les dio a comer». Jesús responde que no fue Moisés quien les dio el pan del cielo, sino que su Padre les da ahora el verdadero, el que desciende del cielo y da vida al mundo, y añade: «Yo soy el pan de vida» Juan 6:31-35. Y marca la diferencia con el maná: los padres lo comieron y murieron; el que coma del pan que él da vivirá para siempre Juan 6:48-51.
Pablo llama al maná «alimento espiritual» y lo usa como advertencia: todos lo comieron, pero la mayoría de aquella generación no agradó a Dios y quedó tendida en el desierto 1 Corintios 10:3-5. En el Apocalipsis, el mensaje a la iglesia de Pérgamo promete al vencedor «del maná escondido» y una piedrecita blanca con un nombre nuevo Apocalipsis 2:17.