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«Yo y mi casa serviremos a Jehová»: la despedida de Josué

Jos 23 Josué 23:1—24:33

Antiguo Testamento Josué c. siglo XIII a.C. (fecha larga: XV a.C.); vivió 110 años

§ La escena

Pasan los años. Josué, viejo y a punto de morir, convoca dos asambleas. La primera es un discurso de despedida a los líderes de Israel Josué 23:1-2: Dios ha peleado por ustedes, pero si se mezclan con las naciones que quedan, si se casan con ellos, si sirven a sus dioses, Dios dejará de expulsarlos Josué 23:12-13. La advertencia es concreta: las mismas naciones que no pudieron echar se convertirán en trampa y azote.

La segunda asamblea es en Siquem, y tiene el peso de un acto fundacional. Josué reúne a todas las tribus y repasa la historia entera: desde Abraham al otro lado del río, pasando por Egipto, el mar, el desierto, hasta la tierra en la que ahora viven Josué 24:2-13. Todo el recorrido cabe en doce versículos. Y entonces llega la exhortación: que teman a Dios y le sirvan con integridad, y que quiten de en medio los dioses a los que sirvieron sus padres al otro lado del río y en Egipto Josué 24:14.

Lo que sigue no es solo una exhortación sino una elección. Si servir al Señor les parece mal, que decidan ese mismo día a quién van a servir: a los dioses de sus antepasados o a los de los amorreos, en cuya tierra viven. Él y su familia servirán al Señor Josué 24:15.

El pueblo responde que servirá a Dios. Josué les dice algo inesperado: no pueden Josué 24:19. Dios es santo, es celoso, no soportará sus rebeliones ni sus pecados. El pueblo insiste: a Dios serviremos Josué 24:21. Josué les contesta: ustedes son testigos contra ustedes mismos Josué 24:22.

Josué escribe las palabras del pacto en el libro de la Ley, toma una gran piedra y la pone bajo la encina junto al santuario de Siquem. La piedra, les dice, ha oído todas las palabras; será testigo contra ustedes Josué 24:25-27.

Muere a los ciento diez años. Lo sepultan en Timnat-sera, en la serranía de Efraín, al norte del monte Gaas Josué 24:29-30. El libro añade que los huesos de José, que Israel había traído desde Egipto, se entierran en Siquem, en la parcela que Jacob compró a los hijos de Hamor Josué 24:32.

El libro cierra con una frase que dice todo sobre lo que viene después: Israel sirvió a Dios durante toda la vida de Josué y de los ancianos que le sobrevivieron, los que habían conocido las obras que Dios había hecho por Israel Josué 24:31.

§ Escenas alrededor · Josué