La noticia llega al norte. Jabín, rey de Hazor, convoca a los reyes de Galilea, de la llanura y de la costa, y se juntan junto a las aguas de Merom con un ejército tan numeroso como la arena del mar, con caballos y carros en gran número Josué 11:1-5.
Dios le dice a Josué que no tema, y le da una orden concreta: desjarretar los caballos y quemar los carros Josué 11:6. Josué ataca de repente junto a Merom, persigue a los coaligados hasta Sidón y cumple la orden al pie de la letra Josué 11:7-9. Israel no se queda con la fuerza de carros que acaba de capturar.
Luego vuelve contra Hazor, que el texto llama cabeza de todos aquellos reinos, mata a su rey y la incendia Josué 11:10-11. Es la única de las ciudades del norte que quema: las demás, levantadas sobre sus colinas, quedan en pie Josué 11:13.
El capítulo cierra con dos datos que cambian la escala de todo lo anterior: la guerra contra estos reyes duró mucho tiempo Josué 11:18, y ninguna ciudad hizo la paz con Israel salvo Gabaón Josué 11:19. Lo que se cuenta en unas pocas escenas fue una campaña larga. Y Jueces vuelve a hablar de un Jabín que reina en Hazor Jueces 4:2, algo que el texto no explica ni armoniza.