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Blasfemia

También: Blasfemar · Blasfemo · Blasfemias · Blasfemia contra el Espíritu Santo · Pecado imperdonable · Tomar el nombre en vano

Palabra o acto que injuria a Dios o desprecia su nombre. La ley de Israel la castigaba con la muerte (Levítico 24:16). En los evangelios, Jesús es acusado de blasfemia por atribuirse lo que solo pertenece a Dios, y habla de una «blasfemia contra el Espíritu Santo» que no tiene perdón.

En la Biblia

El tercer mandamiento prohíbe tomar «el nombre de Jehová tu Dios en vano» (Éxodo 20:7). En el juicio ante el Sanedrín, el sumo sacerdote rasga sus vestidos al oír la respuesta de Jesús: «Habéis oído la blasfemia» (Marcos 14:63-64). Esteban muere acusado de lo mismo (Hechos 6:11).

Etimología

Del griego blasphēmía, «injuria, difamación»; en griego profano podía dirigirse también contra una persona. En hebreo se habla de «maldecir» o «pronunciar (con desprecio)» el nombre de Jehová.

En la Ley

Levítico narra el caso de un hombre, hijo de israelita y de egipcio, que en una pelea «blasfemó el Nombre, y maldijo». Lo detienen hasta saber qué hacer, y Dios dicta la ley: «el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto», sea extranjero o natural Levítico 24:10-16. El respeto por el Nombre llegó tan lejos que el judaísmo dejó de pronunciarlo y lo sustituyó al leer por «el Señor» (véase Jehová).

Jesús, acusado de blasfemia

Cuando Jesús dice a un paralítico «tus pecados te son perdonados», los escribas piensan: «Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?» Marcos 2:5-7. Para ellos, Jesús se atribuye una prerrogativa divina. La acusación vuelve al final: ante el Sanedrín, cuando el sumo sacerdote le pregunta si es el Cristo, Jesús responde «Yo soy» y habla del Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder; el sumo sacerdote rasga sus vestidos y todos lo condenan Marcos 14:61-64. Esteban es acusado de hablar «palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios» Hechos 6:11-14.

La blasfemia contra el Espíritu

Jesús afirma que todos los pecados y blasfemias serán perdonados, «pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón». Marcos explica la ocasión: decían que Jesús tenía espíritu inmundo Marcos 3:28-30. Es decir, atribuían al demonio lo que Dios estaba haciendo.

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