En la vejez de David, su hijo Adonías se proclama rey. Lo apoyan Joab y Abiatar; Sadoc, Benaía, el profeta Natán y los valientes de David no están con él 1 Reyes 1:7-8. Natán y Betsabé consiguen que el rey confirme su promesa, y David manda llamar a Sadoc, a Natán y a Benaía: que monten a Salomón en su propia mula, lo bajen a Gihón, y allí Sadoc y Natán lo unjan rey de Israel al son de la trompeta 1 Reyes 1:32-35. Ver Adonías, Betsabé y Natán.
Sadoc toma del tabernáculo el cuerno del aceite y unge a Salomón; suena la trompeta y todo el pueblo grita: «¡Viva el rey Salomón!» 1 Reyes 1:38-40. El ruido llega hasta el banquete de Adonías, y la noticia lo deshace 1 Reyes 1:41-45. Ver Salomón, Gihón y aceite de la unción.
Ya rey, Salomón destierra a Abiatar a sus tierras de Anatot, y el narrador comenta que así se cumplió la palabra de Jehová contra la casa de Elí en Silo 1 Reyes 2:26-27. En su lugar pone a Sadoc 1 Reyes 2:35. Ver Anatot.
Su papel dentro de la Biblia
Con Sadoc termina el sacerdocio de la familia de Elí y empieza el de la familia que servirá en el templo de Jerusalén. Un Azarías «hijo de Sadoc» figura entre los ministros de Salomón 1 Reyes 4:2, y siglos después, en tiempos de Ezequías, el sumo sacerdote se presenta todavía como «de la casa de Sadoc» 2 Crónicas 31:10. Esdras, el escriba del regreso del destierro, desciende de él Esdras 7:1-5.
Cómo lo recuerdan después
Ezequiel, en su visión del templo futuro, reserva el servicio del altar a «los hijos de Sadoc», porque guardaron el santuario cuando Israel se desvió, a diferencia de los demás levitas Ezequiel 44:15 Ezequiel 48:11. La familia se convierte así en el modelo del sacerdocio legítimo. Ver levitas y Ezequiel.
El nombre del grupo de los saduceos, la aristocracia sacerdotal del tiempo de Jesús, se relaciona casi siempre con el de Sadoc, aunque no está claro si descendían de él. Ver los saduceos.