Juan ve en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos Apocalipsis 5:1. Un ángel pregunta quién es digno de abrirlo, y nadie en el cielo, en la tierra ni debajo de la tierra puede hacerlo; Juan llora mucho Apocalipsis 5:2-4. Uno de los ancianos le dice que no llore: el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro Apocalipsis 5:5. Juan mira y ve un Cordero como inmolado, que toma el libro, y los seres vivientes y los ancianos le cantan un cántico nuevo: «Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos» Apocalipsis 5:6-9.
Más adelante, un ángel tiene en la mano un librito abierto, y una voz manda a Juan tomarlo. El ángel le dice: «Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel». Juan lo come, y sucede así; y se le dice que debe profetizar otra vez sobre muchos pueblos Apocalipsis 10:8-11.