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La visión de Ezequiel: los seres vivientes y las ruedas

Ez 1 Ezequiel 1:1—3:15

Antiguo Testamento Ezequiel Deportado en 597 a.C.; profetiza entre 593 y 571 a.C. en Babilonia (Ezequiel 1:2; Ezequiel 29:17).

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§ La escena

Ezequiel pasa su vida adulta a casi mil kilómetros de Jerusalén en línea recta, pero no habla de otra cosa. Es sacerdote, formado para servir en el templo, y le toca vivir el destierro antes que la mayoría: sale de Judá con la primera gran deportación, la de 597 a.C., junto al rey Joaquín, su corte, los soldados y los artesanos 2 Reyes 24:14-15. Desde entonces, él y los demás deportados viven en Babilonia sabiendo que en Jerusalén sigue habiendo rey, templo y gente que cree que lo peor ya ha pasado.

El libro que lleva su nombre es el más ordenado de los proféticos. Está escrito casi entero en primera persona y trae fechas precisas, contadas desde el año de la deportación del rey Joaquín. Gracias a ellas se puede seguir la vida del profeta casi mes a mes, y ver cómo su mensaje cambia de golpe el día en que llega la noticia de la caída de Jerusalén.

En el quinto año de la deportación del rey Joaquín, en 593 a.C., Ezequiel está entre los cautivos junto al río Quebar cuando «los cielos se abrieron» Ezequiel 1:1-3. Ve venir del norte una tormenta con una gran nube y fuego, y en medio cuatro seres vivientes con alas y cuatro rostros cada uno Ezequiel 1:4-10. Junto a ellos giran unas ruedas llenas de ojos que se mueven en cualquier dirección sin volverse Ezequiel 1:15-21. Encima, sobre una bóveda, hay un trono, y sobre el trono una figura con apariencia humana rodeada de un resplandor como el arco iris. Ezequiel no dice que vio a Dios: dice que aquello era «la apariencia de la semejanza de la gloria de Jehová», y cae rostro en tierra Ezequiel 1:26-28.

La voz lo levanta y lo llama «hijo de hombre», como lo llamará en todo el libro. Lo envía a una casa rebelde; lo escuchen o no, sabrán que hubo un profeta entre ellos Ezequiel 2:1-5. Le tienden un rollo escrito por delante y por detrás con lamentaciones y ayes, y se le ordena comérselo. En la boca le sabe dulce como la miel Ezequiel 2:9—3:3. El espíritu lo lleva luego a Tel-abib, donde vivían los desterrados, y se queda allí siete días, atónito, sentado entre ellos Ezequiel 3:14-15. Dios le explica su función: es atalaya de Israel, y si no advierte al malvado, se le pedirá cuenta de su sangre Ezequiel 3:17-19.

Una profecía corregida por el propio libro

El último oráculo fechado de Ezequiel, del año 571 a.C., es también uno de los más llamativos. Años antes había anunciado que Nabucodonosor destruiría Tiro y que la ciudad no sería reedificada nunca Ezequiel 26:7-14. Ahora reconoce que el rey de Babilonia y su ejército trabajaron duramente contra Tiro «y ni para él ni para su ejército hubo paga», y anuncia que Dios le dará Egipto como salario Ezequiel 29:17-20.

Cómo lo recuerda la Biblia

Fuera de su libro, ningún texto bíblico nombra a Ezequiel. Sus imágenes, en cambio, reaparecen con frecuencia. Jesús se presenta como el buen pastor que busca a sus ovejas y habla de un solo rebaño y un solo pastor, lenguaje muy cercano al de Ezequiel 34 Juan 10:11 Juan 10:16. Pablo usa su promesa de que Dios habitará con su pueblo 2 Corintios 6:16. Y el Apocalipsis está construido en buena parte con sus visiones: los cuatro seres vivientes alrededor del trono Apocalipsis 4:6-8, el librito que el vidente come y le sabe dulce como la miel Apocalipsis 10:9-10, Gog y Magog Apocalipsis 20:8 Ezequiel 38:2, la ciudad medida con una caña y el río de agua de vida Apocalipsis 21:15 Apocalipsis 22:1-2.

§ Escenas alrededor · Ezequiel
Primera escena

Aquí empieza la ficha de Ezequiel.

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En el quinto año de la deportación del rey Joaquín, en 593 a.C., Ezequiel está entre los cautivos junto al río Quebar cuando «los cielos se abrieron».

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El primer encargo de Ezequiel no es hablar sino callar.