Ezequiel pasa su vida adulta a casi mil kilómetros de Jerusalén en línea recta, pero no habla de otra cosa. Es sacerdote, formado para servir en el templo, y le toca vivir el destierro antes que la mayoría: sale de Judá con la primera gran deportación, la de 597 a.C., junto al rey Joaquín, su corte, los soldados y los artesanos 2 Reyes 24:14-15. Desde entonces, él y los demás deportados viven en Babilonia sabiendo que en Jerusalén sigue habiendo rey, templo y gente que cree que lo peor ya ha pasado.
El libro que lleva su nombre es el más ordenado de los proféticos. Está escrito casi entero en primera persona y trae fechas precisas, contadas desde el año de la deportación del rey Joaquín. Gracias a ellas se puede seguir la vida del profeta casi mes a mes, y ver cómo su mensaje cambia de golpe el día en que llega la noticia de la caída de Jerusalén.
Entre los desterrados circula un refrán: los padres comieron las uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes Ezequiel 18:2. Es decir: estamos pagando lo que hicieron otros. Jeremías cita el mismo dicho en Jerusalén Jeremías 31:29-30.
Ezequiel lo rechaza de frente. Todas las almas son de Dios; el alma que pecare, esa morirá Ezequiel 18:4. Lo desarrolla con el caso de tres generaciones: un hombre justo, un hijo violento y un nieto que no sigue el camino de su padre. Cada uno responde por lo suyo: el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre el del hijo Ezequiel 18:5-20. Y nadie está condenado por su propio pasado: si el malvado se aparta de su maldad, vivirá Ezequiel 18:21-22. El capítulo termina con una invitación: Dios no quiere la muerte del que muere; convertíos, y viviréis Ezequiel 18:32.
Una profecía corregida por el propio libro
El último oráculo fechado de Ezequiel, del año 571 a.C., es también uno de los más llamativos. Años antes había anunciado que Nabucodonosor destruiría Tiro y que la ciudad no sería reedificada nunca Ezequiel 26:7-14. Ahora reconoce que el rey de Babilonia y su ejército trabajaron duramente contra Tiro «y ni para él ni para su ejército hubo paga», y anuncia que Dios le dará Egipto como salario Ezequiel 29:17-20.
Cómo lo recuerda la Biblia
Fuera de su libro, ningún texto bíblico nombra a Ezequiel. Sus imágenes, en cambio, reaparecen con frecuencia. Jesús se presenta como el buen pastor que busca a sus ovejas y habla de un solo rebaño y un solo pastor, lenguaje muy cercano al de Ezequiel 34 Juan 10:11 Juan 10:16. Pablo usa su promesa de que Dios habitará con su pueblo 2 Corintios 6:16. Y el Apocalipsis está construido en buena parte con sus visiones: los cuatro seres vivientes alrededor del trono Apocalipsis 4:6-8, el librito que el vidente come y le sabe dulce como la miel Apocalipsis 10:9-10, Gog y Magog Apocalipsis 20:8 Ezequiel 38:2, la ciudad medida con una caña y el río de agua de vida Apocalipsis 21:15 Apocalipsis 22:1-2.