eLogos

La gloria de Dios abandona el templo: la visión de Ezequiel

Ez 8 Ezequiel 8:1—11:25

Antiguo Testamento Ezequiel Deportado en 597 a.C.; profetiza entre 593 y 571 a.C. en Babilonia (Ezequiel 1:2; Ezequiel 29:17).

§ La escena

Ezequiel pasa su vida adulta a casi mil kilómetros de Jerusalén en línea recta, pero no habla de otra cosa. Es sacerdote, formado para servir en el templo, y le toca vivir el destierro antes que la mayoría: sale de Judá con la primera gran deportación, la de 597 a.C., junto al rey Joaquín, su corte, los soldados y los artesanos 2 Reyes 24:14-15. Desde entonces, él y los demás deportados viven en Babilonia sabiendo que en Jerusalén sigue habiendo rey, templo y gente que cree que lo peor ya ha pasado.

El libro que lleva su nombre es el más ordenado de los proféticos. Está escrito casi entero en primera persona y trae fechas precisas, contadas desde el año de la deportación del rey Joaquín. Gracias a ellas se puede seguir la vida del profeta casi mes a mes, y ver cómo su mensaje cambia de golpe el día en que llega la noticia de la caída de Jerusalén.

Un año después, en 592 a.C., los ancianos de Judá están sentados en casa de Ezequiel cuando la mano de Dios cae sobre él. Una figura lo toma por un mechón de pelo y el espíritu lo lleva «en visiones de Dios» a Jerusalén, a la puerta del atrio interior del templo Ezequiel 8:1-3.

Lo que ve es un recorrido por lo que ocurre dentro. Una imagen que provoca los celos de Dios a la entrada Ezequiel 8:5. Setenta ancianos de Israel ofreciendo incienso ante figuras de reptiles y animales pintadas en la pared, y entre ellos Jaazanías, hijo de Safán Ezequiel 8:10-12. Mujeres que lloran a Tamuz en la puerta norte Ezequiel 8:14. Y veinticinco hombres de espaldas al templo, inclinados hacia el oriente, adorando al sol Ezequiel 8:16.

Entonces ve lo que para un sacerdote era impensable: la gloria de Dios se levanta del querubín, se detiene en el umbral de la casa, sale por la puerta oriental Ezequiel 10:4 Ezequiel 10:18-19 y se posa sobre el monte que está al oriente de la ciudad Ezequiel 11:23. Dios ha abandonado su templo antes de que lo destruyan los babilonios. La visión termina y Ezequiel cuenta a los desterrados todo lo que ha visto Ezequiel 11:24-25.

Una profecía corregida por el propio libro

El último oráculo fechado de Ezequiel, del año 571 a.C., es también uno de los más llamativos. Años antes había anunciado que Nabucodonosor destruiría Tiro y que la ciudad no sería reedificada nunca Ezequiel 26:7-14. Ahora reconoce que el rey de Babilonia y su ejército trabajaron duramente contra Tiro «y ni para él ni para su ejército hubo paga», y anuncia que Dios le dará Egipto como salario Ezequiel 29:17-20.

Cómo lo recuerda la Biblia

Fuera de su libro, ningún texto bíblico nombra a Ezequiel. Sus imágenes, en cambio, reaparecen con frecuencia. Jesús se presenta como el buen pastor que busca a sus ovejas y habla de un solo rebaño y un solo pastor, lenguaje muy cercano al de Ezequiel 34 Juan 10:11 Juan 10:16. Pablo usa su promesa de que Dios habitará con su pueblo 2 Corintios 6:16. Y el Apocalipsis está construido en buena parte con sus visiones: los cuatro seres vivientes alrededor del trono Apocalipsis 4:6-8, el librito que el vidente come y le sabe dulce como la miel Apocalipsis 10:9-10, Gog y Magog Apocalipsis 20:8 Ezequiel 38:2, la ciudad medida con una caña y el río de agua de vida Apocalipsis 21:15 Apocalipsis 22:1-2.

§ Escenas alrededor · Ezequiel