Lo que contiene
El discurso empieza con las bienaventuranzas y termina con una parábola. Entre medias, en tres capítulos:
- La sal y la luz — los discípulos como «sal de la tierra» y «luz del mundo».
- Jesús y la Ley — «no he venido para abrogar, sino para cumplir» Mateo 5:17, seguido de seis contrastes que repiten la fórmula «Oísteis que fue dicho… Pero yo os digo»: sobre el homicidio y la ira, el adulterio, el divorcio, el juramento, el «ojo por ojo» (ley del talión) y el amor a los enemigos Mateo 5:21-48.
- La piedad sin espectáculo — dar limosna, orar y ayunar en secreto, no «como los hipócritas»; en medio, el padrenuestro Mateo 6:1-18.
- Dios y las riquezas — no se puede servir a Dios y a las riquezas (mamón); no afanarse por el mañana Mateo 6:19-34.
- No juzgar, pedir, la regla de oro — «todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas» Mateo 7:12.
- El cierre — los dos caminos, los árboles y sus frutos, y la casa edificada sobre la roca o sobre la arena Mateo 7:24-27.
Un monte y un llano
Mateo sitúa la escena en un monte: Jesús «subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos» Mateo 5:1-2. Sentarse era la postura del maestro que enseña. Lucas reúne buena parte del mismo material en un discurso más corto, «en un lugar llano», con cuatro bienaventuranzas y cuatro ayes Lucas 6:17-49. Muchos estudiosos piensan que cada evangelista organizó a su manera enseñanzas de Jesús que circulaban; otros, que Jesús repitió su enseñanza en ocasiones distintas.
La reacción
El sermón termina con un comentario de la multitud: se admiraban, «porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas» Mateo 7:28-29. Los escribas apoyaban su enseñanza en lo que habían dicho maestros anteriores; Jesús dice «yo os digo».