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Ley del talión

También: Ojo por ojo · Diente por diente · Talión · Lex talionis · Poner la otra mejilla

El principio jurídico de que el castigo debe ser igual al daño causado: «ojo por ojo, diente por diente». Aunque hoy suena a crueldad, en su contexto era un límite: impedía que la venganza fuera mayor que la ofensa, y se aplicaba por un juez, no por la víctima. Jesús lo cita para ir más allá: «no resistáis al que es malo».

En la Biblia

«Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe» (Éxodo 21:24-25). Jesús: «Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo» (Mateo 5:38-39).

Etimología

Del latín lex talionis, de talis, «tal, semejante»: la pena «tal cual» el daño. La fórmula hebrea es literalmente «ojo en lugar de ojo»: la preposición tajat, «en lugar de», sugiere ya la idea de una compensación equivalente.

Un límite, no una licencia

Para entender el talión hay que ver lo que había antes. En Génesis, Lamec, descendiente de Caín, presume ante sus mujeres: «que un varón mataré por mi herida, y un joven por mi golpe. Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será» Génesis 4:23-24. Esa es la lógica de la venganza sin freno: a cada ofensa se responde con una mayor.

El talión corta esa espiral. La ley dice: si en una pelea alguien causa daño a una mujer embarazada, «pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente…» Éxodo 21:22-27. El castigo no puede ser mayor que el daño. Y tampoco depende del rango de la víctima: «Un mismo estatuto tendréis para el extranjero como para el natural» Levítico 24:17-22.

Lo aplicaba el juez

El talión no autorizaba a cada uno a vengarse por su cuenta. Era una norma para los jueces. Deuteronomio lo aplica al testigo falso: si se demuestra que alguien acusó en falso a su hermano, los jueces le harán «como él pensó hacer a su hermano», y «no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente» Deuteronomio 19:16-21. El que quería destruir a otro con una mentira recibe la pena que pretendía para él.

«Pero yo os digo»

Jesús cita el talión en el Sermón del monte y lo lleva en otra dirección: «No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra». A quien quiera quitarte la túnica, déjale también la capa; al que te obligue a cargar una milla, acompáñalo dos Mateo 5:38-42. No discute que el talión sea justo para un tribunal; enseña a sus discípulos a renunciar a cobrar lo que se les debe.

Pablo lo aplica igual: «No paguéis a nadie mal por mal… No os venguéis vosotros mismos… sino vence con el bien el mal» Romanos 12:17-21. Y cuando Pedro pregunta si debe perdonar hasta siete veces, Jesús responde: «No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete» Mateo 18:21-22, invirtiendo la cifra de la venganza de Lamec.