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Paralelismo

También: Paralelismo hebreo · Poesía hebrea · Quiasmo · Acróstico · Paralelismo sinónimo · Paralelismo antitético

El rasgo principal de la poesía hebrea: en vez de rimar sonidos, «rima» ideas. Un verso se divide en dos (a veces tres) partes, y la segunda repite, contrasta o desarrolla lo que dice la primera. Reconocerlo ayuda a leer bien los Salmos, los Proverbios y los profetas, y evita tomar como dos cosas distintas lo que es una sola dicha dos veces.

En la Biblia

«Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Salmos 19:1): «cielos» y «firmamento», «cuentan» y «anuncia», «gloria de Dios» y «obra de sus manos» dicen lo mismo con otras palabras.

Etimología

Del griego parállēlos, «que va al lado de otro». El término lo aplicó a la poesía bíblica el obispo inglés Robert Lowth en 1753. La Biblia no tiene un nombre para este recurso: simplemente lo usa.

Una poesía que rima ideas

En español, un poema suele reconocerse por la rima o por el número de sílabas. La poesía hebrea funciona de otra manera: lo que se repite no son los sonidos, sino las ideas. Cada verso tiene normalmente dos mitades, y la segunda responde a la primera. Se puede ver en casi cualquier salmo:

Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos Salmos 19:1.

La segunda línea no añade un dato nuevo: vuelve a decir la primera con otras palabras, y al repetirla la refuerza.

Tres maneras de hacerlo

Desde Lowth se distinguen tres tipos básicos:

TipoQué hace la segunda líneaEjemplo
Sinónimorepite la idea con otras palabras«Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» Salmos 19:1
Antitéticodice lo contrario para resaltar el contraste«El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre» Proverbios 10:1
Sintético o progresivocontinúa y desarrolla la idea«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado» Salmos 1:1

En el último ejemplo se ve un movimiento: andar, estar, sentarse; consejo, camino, silla. La segunda y la tercera parte no repiten exactamente, sino que intensifican. Los estudiosos actuales insisten en esto: casi siempre la segunda línea va «un paso más allá» que la primera.

Los profetas también escriben así: «El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento» Isaías 1:3. Y Jesús habla con paralelismos: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá» Mateo 7:7-8.

Otros recursos de la poesía hebrea

  • El quiasmo: los elementos se ordenan en espejo, A-B-B-A. En hebreo, Génesis 9:6 dice literalmente «el que derrame / la sangre / del hombre, // por el hombre / su sangre / será derramada» Génesis 9:6: la frase se pliega sobre sí misma, como el castigo sobre el crimen.
  • El acróstico: cada verso o estrofa empieza con una letra del alfabeto hebreo, en orden. El salmo 119 tiene 22 estrofas de ocho versos, una por letra Salmos 119:1-16; también son acrósticos los capítulos 1 a 4 de Lamentaciones y el poema de la mujer virtuosa de Proverbios 31.

Por qué importa al leer

Conocer el paralelismo evita errores. Cuando Zacarías anuncia al rey que llega «humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna» Zacarías 9:9, se trata, según la manera normal de leer la poesía hebrea, de un solo animal nombrado dos veces.