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Amén

También: Así sea · De cierto os digo · De cierto, de cierto · Amén y amén

Palabra hebrea con que se confirma lo que otro ha dicho —una oración, una bendición, un juramento—: «así es», «así sea». Pasó sin traducir al griego, al latín y a todas las lenguas de la Biblia. Jesús la usa de un modo propio, al comienzo de sus palabras: «De cierto os digo».

En la Biblia

En el culto, el pueblo responde «Amén» a las bendiciones y maldiciones de la Ley (Deuteronomio 27:15-26) y a la lectura de Esdras (Nehemías 8:6). El Apocalipsis llama a Cristo «el Amén, el testigo fiel y verdadero» (Apocalipsis 3:14).

Etimología

Del hebreo אָמֵן ʾāmēn, de la raíz ʾmn, «ser firme, sólido, digno de confianza». De la misma raíz vienen ʾemûnâ, «fidelidad, fe», y ʾemet, «verdad». Decir amén es apoyarse en lo dicho como en algo firme.

La respuesta del pueblo

En el Antiguo Testamento el amén es casi siempre una respuesta. Cuando los levitas pronuncian las maldiciones de la Ley, «todo el pueblo responderá y dirá: Amén» a cada una Deuteronomio 27:15-26: es aceptar el pacto con sus consecuencias. Cuando Esdras bendice a Jehová al abrir el libro de la Ley, «todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén!» alzando las manos Nehemías 8:6. Cada uno de los cinco libros de los Salmos se cierra con una doxología y un doble amén Salmos 41:13.

«De cierto os digo»

Jesús hace algo que no tiene paralelo claro: pone el amén al principio, no al final. Donde la Reina-Valera dice «De cierto os digo», el griego dice Amḗn légō hymîn, «Amén os digo», y en Juan se duplica: «De cierto, de cierto te digo» Juan 3:3. En lugar de confirmar lo que dijo otro, Jesús garantiza de antemano lo que él mismo va a decir.

En la iglesia

Las primeras comunidades conservaron la palabra en hebreo. Pablo da por hecho que la asamblea responde «el Amén» a la acción de gracias, y por eso pide que se ore de modo comprensible 1 Corintios 14:16. Y la convierte en título de Cristo: todas las promesas de Dios «son en él Sí, y en él Amén» 2 Corintios 1:20. El Apocalipsis llama a Jesús «el Amén» Apocalipsis 3:14, y la Biblia termina con esa palabra: «Amén; sí, ven, Señor Jesús» Apocalipsis 22:20-21.

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