Antiguo TestamentoJeremíasc. 627—580 a.C.; desde el año trece de Josías hasta después de la caída de Jerusalén en 587/586 a.C. (Jeremías 1:2-3).32 versículos
De ningún otro de los profetas que dan nombre a un libro se sabe tanto. El libro de Jeremías no solo
reúne sus oráculos: cuenta dónde lo encerraron, quién lo defendió, quién intentó matarlo,
qué le dijo el rey a escondidas y qué sentía cuando no podía más. Y el tiempo que le tocó
vivir fue el más dramático de la historia de Judá: los cuarenta años que van de la
reforma de Josías a la destrucción de Jerusalén y del templo en 587/586 a.C.
En ese tiempo el mapa del poder cambia por completo. Asiria, que había dominado la región
durante más de un siglo, se hunde: Nínive cae en 612 a.C. Egipto intenta ocupar su lugar
y es derrotado por Babilonia en Carquemis en 605. Desde entonces Judá es un reino pequeño
entre dos potencias, y su corte se divide entre someterse a Babilonia o apostar por
Egipto. Jeremías sostiene, contra casi todos, que la sumisión a Babilonia es la voluntad
de Dios.
En el año cuarto de Joacim, hacia 605 a.C., Dios manda a Jeremías que ponga por escrito
todo lo que le ha dicho desde los días de Josías Jeremías 36:1-2. Lo dicta a
Baruc, hijo de Nerías, que lo escribe en un rolloJeremías 36:4. Como a
Jeremías le está prohibido entrar en el templo, es Baruc quien lo lee en público durante
un día de ayuno, desde la cámara de Gemarías, hijo de Safán Jeremías 36:5-10.
Los funcionarios que lo oyen se asustan, piden a Baruc que se esconda con Jeremías y
llevan la noticia al rey Jeremías 36:16-20. Es invierno, y Joacim está
sentado junto a un brasero encendido. Cada vez que su secretario lee tres o cuatro
columnas, el rey las corta con un cortaplumas y las echa al fuego, hasta quemar el rollo
entero, aunque algunos funcionarios le ruegan que no lo haga
Jeremías 36:22-25. Luego manda prender a Jeremías y a Baruc, pero «Jehová los
escondió» Jeremías 36:26.
Jeremías toma otro rollo y lo vuelve a dictar a Baruc, con todo lo anterior y «muchas otras
palabras semejantes» Jeremías 36:32.
Un libro con dos formas
Cómo lo recuerda la Biblia
Crónicas hace de Jeremías la voz que la monarquía no quiso escuchar: Sedequías cayó porque
no se humilló ante él 2 Crónicas 36:12, y el destierro dura los setenta años
que él anunció 2 Crónicas 36:21. Esdras abre con el decreto de Ciro como
cumplimiento de su palabra Esdras 1:1, y en el libro de Daniel el profeta lee
en los libros de Jeremías el número de los años de la desolación y ora a partir de él
Daniel 9:2.
En el Nuevo Testamento, cuando Jesús pregunta quién dice la gente que es, algunos
responden que Jeremías Mateo 16:14. Al purificar el templo, Jesús toma de él la
expresión «cueva de ladrones» Jeremías 7:11Mateo 21:13. Y la carta
a los Hebreos cita completo el anuncio del nuevo pacto para decir que el primero ha
quedado antiguo Hebreos 8:8-13.