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Isaías y Ezequías ante el asedio de Senaquerib a Jerusalén

Is 36 Isaías 36:1—37:38

Antiguo Testamento Isaías c. 740—700 a.C.; reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías en Judá (Isaías 1:1). Cronología de los reyes aproximada y discutida.

§ La escena

Isaías no es un profeta del desierto ni de la aldea. Todo lo que el texto cuenta de él ocurre en Jerusalén, cerca del rey: sale a buscar a Acaz a un acueducto de la ciudad, recibe a los ministros de Ezequías, entra en la habitación del rey enfermo y le pide cuentas por los embajadores que ha recibido. Durante unos cuarenta años, bajo cuatro reyes de Judá Isaías 1:1, vuelve una y otra vez sobre la misma cuestión: en quién pone Judá su confianza cuando el mundo se derrumba alrededor Isaías 7:9 Isaías 30:15.

Ese mundo lo define Asiria. En la segunda mitad del siglo VIII a.C., el imperio que gobernaba desde el Tigris avanza hacia el Mediterráneo y convierte en provincias o en vasallos a los reinos de Siria, Israel, Filistea y Judá. Isaías ve caer Damasco y Samaria, y ve a Senaquerib ante las murallas de Jerusalén. La ficha sigue esos momentos; el libro que lleva su nombre, que va mucho más allá de ellos, se trata al final.

En 701 a.C., Senaquerib, rey de Asiria, invade Judá y toma sus ciudades fortificadas Isaías 36:1. Desde Laquis, la segunda ciudad del reino, envía a su alto oficial, el Rabsaces, con un gran ejército a Jerusalén. Se detiene exactamente donde Isaías había hablado con Acaz: junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino del campo del Lavador Isaías 36:2.

El discurso del Rabsaces es una lección de guerra psicológica. Se burla de la confianza en Egipto, «báculo de caña frágil» que atraviesa la mano del que se apoya en él Isaías 36:6. Cuando los ministros de Ezequías le piden que hable en arameo, la lengua de la diplomacia, y no en hebreo, para que no lo entienda la gente del muro, él alza la voz y grita en hebreo precisamente para ellos Isaías 36:11-13. Ningún dios de ninguna nación, dice, ha librado a su tierra de la mano del rey de Asiria Isaías 36:18-20.

Ezequías rasga sus vestidos, se cubre de cilicio y entra en el templo. Luego envía a sus ministros y a los ancianos de los sacerdotes a Isaías, hijo de Amoz Isaías 37:1-2. La respuesta del profeta es breve: no temas; el rey de Asiria oirá un rumor, volverá a su tierra y allí caerá a espada Isaías 37:6-7. Cuando llega una segunda amenaza por carta, Ezequías la extiende delante de Jehová en el templo y ora Isaías 37:14-20, e Isaías le envía un largo oráculo que termina con una promesa concreta: el rey de Asiria no entrará en la ciudad, no lanzará una flecha ni levantará contra ella un terraplén Isaías 37:21 Isaías 37:33-35.

Esa noche, dice el texto, el ángel de Jehová hiere en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres, y Senaquerib vuelve a Nínive. Allí, mientras adora en el templo de su dios Nisroc, lo matan a espada dos de sus hijos Isaías 37:36-38.

Lo que se contó de su muerte

La Biblia no dice cómo ni cuándo murió Isaías. La última fecha que se puede deducir del libro es la muerte de Senaquerib, en 681 a.C., si fue el propio profeta quien la puso por escrito Isaías 37:38.

Cómo lo recuerda la Biblia

Fuera de su libro, el Antiguo Testamento lo conoce sobre todo como el profeta de Ezequías: 2 Reyes repite casi palabra por palabra los capítulos 36 a 39 2 Reyes 19:2 2 Reyes 20:1, y Crónicas lo presenta como cronista de dos reinados —los hechos de Uzías y los de Ezequías, «escritos en la visión del profeta Isaías»— y como el que oró junto al rey durante el asedio 2 Crónicas 26:22 2 Crónicas 32:20 2 Crónicas 32:32.

En el Nuevo Testamento es el profeta más citado. Con sus palabras se explica la misión de Juan el Bautista Mateo 3:3; Jesús abre su predicación en Nazaret leyendo un pasaje suyo y diciendo que se ha cumplido ese día Lucas 4:17-21; el evangelio de Juan usa su visión del capítulo 6 para explicar por qué muchos no creyeron Juan 12:39-41; y Pablo lo cita para hablar del resto de Israel y de la llegada de los gentiles Romanos 9:27 Romanos 15:12. La idea que Isaías recibió en el templo —un pueblo que oye sin entender— reaparece en boca de Jesús y de Pablo Mateo 13:14-15 Hechos 28:25-27.

§ Escenas alrededor · Isaías