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Isaías reprende a Ezequías por mostrar sus tesoros a Babilonia

Is 39 Isaías 39:1-8

Antiguo Testamento Isaías c. 740—700 a.C.; reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías en Judá (Isaías 1:1). Cronología de los reyes aproximada y discutida. 8 versículos

§ La escena

Isaías no es un profeta del desierto ni de la aldea. Todo lo que el texto cuenta de él ocurre en Jerusalén, cerca del rey: sale a buscar a Acaz a un acueducto de la ciudad, recibe a los ministros de Ezequías, entra en la habitación del rey enfermo y le pide cuentas por los embajadores que ha recibido. Durante unos cuarenta años, bajo cuatro reyes de Judá Isaías 1:1, vuelve una y otra vez sobre la misma cuestión: en quién pone Judá su confianza cuando el mundo se derrumba alrededor Isaías 7:9 Isaías 30:15.

Ese mundo lo define Asiria. En la segunda mitad del siglo VIII a.C., el imperio que gobernaba desde el Tigris avanza hacia el Mediterráneo y convierte en provincias o en vasallos a los reinos de Siria, Israel, Filistea y Judá. Isaías ve caer Damasco y Samaria, y ve a Senaquerib ante las murallas de Jerusalén. La ficha sigue esos momentos; el libro que lleva su nombre, que va mucho más allá de ellos, se trata al final.

La curación de Ezequías llega a oídos de Merodac-baladán, rey de Babilonia, que le envía cartas y un presente Isaías 39:1. Ezequías recibe a los mensajeros con alegría y les enseña todo: la plata, el oro, los perfumes, la armería, todos sus tesoros Isaías 39:2.

Isaías va a preguntarle qué querían esos hombres y qué vieron. Cuando el rey responde que lo vieron todo, el profeta anuncia que vendrán días en que todo eso será llevado a Babilonia, y que algunos de sus descendientes serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia Isaías 39:3-7. La respuesta de Ezequías es ambigua: dice que la palabra es buena, y añade que al menos habrá paz y seguridad en sus días Isaías 39:8. Es la última escena en que el libro muestra a Isaías en persona.

Lo que se contó de su muerte

La Biblia no dice cómo ni cuándo murió Isaías. La última fecha que se puede deducir del libro es la muerte de Senaquerib, en 681 a.C., si fue el propio profeta quien la puso por escrito Isaías 37:38.

Cómo lo recuerda la Biblia

Fuera de su libro, el Antiguo Testamento lo conoce sobre todo como el profeta de Ezequías: 2 Reyes repite casi palabra por palabra los capítulos 36 a 39 2 Reyes 19:2 2 Reyes 20:1, y Crónicas lo presenta como cronista de dos reinados —los hechos de Uzías y los de Ezequías, «escritos en la visión del profeta Isaías»— y como el que oró junto al rey durante el asedio 2 Crónicas 26:22 2 Crónicas 32:20 2 Crónicas 32:32.

En el Nuevo Testamento es el profeta más citado. Con sus palabras se explica la misión de Juan el Bautista Mateo 3:3; Jesús abre su predicación en Nazaret leyendo un pasaje suyo y diciendo que se ha cumplido ese día Lucas 4:17-21; el evangelio de Juan usa su visión del capítulo 6 para explicar por qué muchos no creyeron Juan 12:39-41; y Pablo lo cita para hablar del resto de Israel y de la llegada de los gentiles Romanos 9:27 Romanos 15:12. La idea que Isaías recibió en el templo —un pueblo que oye sin entender— reaparece en boca de Jesús y de Pablo Mateo 13:14-15 Hechos 28:25-27.

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En esos mismos días, Ezequías enferma de muerte.

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La curación de Ezequías llega a oídos de Merodac-baladán, rey de Babilonia, que le envía cartas y un presente.

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A partir del capítulo 40, el libro cambia de tono y de horizonte.