David decide subirla a Jerusalén. La cargan en un carro nuevo, igual que habían hecho los filisteos 2 Samuel 6:3, y cuando los bueyes tropiezan, Uza extiende la mano para sujetarla y muere allí mismo, junto al arca 2 Samuel 6:6-7. David, disgustado y con miedo, no se atreve a llevársela y la deja tres meses en casa de Obed-edom, cuya casa prospera 2 Samuel 6:8-11.
La Ley ya había previsto cómo se movían los objetos sagrados: a hombros, por los levitas de la familia de Coat, y sin tocarlos, so pena de muerte Números 4:15. Crónicas cuenta el segundo intento en esos términos: David reconoce que la primera vez no se hizo según lo ordenado, y esta vez la llevan los levitas sobre los hombros, con las varas, como había mandado Moisés 1 Crónicas 15:13-15.
A los seis pasos se ofrece un sacrificio 2 Samuel 6:13, y David danza delante del arca con todas sus fuerzas. Su mujer, Mical, lo ve desde una ventana y lo desprecia 2 Samuel 6:14-16. La instala en una tienda que le había preparado, y ofrece sacrificios y bendice al pueblo 2 Samuel 6:17-18.