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Obispo

También: Obispos · Supervisor · Episcopado · Epískopos · Obispado

En griego, «supervisor»: el que vigila y cuida. En el Nuevo Testamento es uno de los nombres de los responsables de una iglesia local, y se usa como equivalente de «anciano» o presbítero. Pablo enumera las cualidades que debe tener. Solo más tarde se distinguió el obispo, uno por ciudad, de los presbíteros.

En la Biblia

Pablo dice a los ancianos de Éfeso: «Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor» (Hechos 20:28). Pedro llama a Cristo «el Pastor y Obispo de vuestras almas» (1 Pedro 2:25).

Etimología

Del griego epískopos, de epí, «sobre», y skopéō, «mirar»: «el que mira por encima», el supervisor. El latín lo tomó como episcopus, de donde salió, por evolución popular, «obispo». La Septuaginta usa la palabra para supervisores del tabernáculo y del ejército.

Supervisor y anciano

En el Nuevo Testamento, «obispo» no es todavía el dignatario de una diócesis, sino uno de los responsables de una iglesia local. Y lo más importante para entenderlo: se usa como otro nombre del «anciano» (presbítero).

Se ve en dos pasajes. Pablo, de camino a Jerusalén, manda llamar desde Mileto «a los ancianos de la iglesia» de Éfeso Hechos 20:17, y a esos mismos ancianos les dice que el Espíritu Santo los ha puesto «por obispos» Hechos 20:28. En la carta a Tito, Pablo le pide que establezca «ancianos en cada ciudad», y sigue: «porque es necesario que el obispo sea irreprensible» Tito 1:5-9. Mismo grupo, dos nombres: «anciano» dice quiénes eran —personas maduras y respetadas—; «obispo», qué hacían —supervisar y cuidar—.

En Filipos había varios: Pablo saluda «a los obispos y diáconos» Filipenses 1:1, en plural.

Qué se pedía

La primera carta a Timoteo empieza: «Si alguno anhela obispado, buena obra desea». La lista de cualidades es casi toda de carácter, no de talento 1 Timoteo 3:1-7:

  • irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso;
  • hospedador y apto para enseñar;
  • no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable y apacible;
  • que gobierne bien su casa: «pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?»;
  • no un recién convertido, para que no se envanezca;
  • con buen testimonio de los de fuera.

Su tarea es la de un pastor: «apacentar la iglesia del Señor» Hechos 20:28. Pedro exhorta a los ancianos a apacentar la grey de Dios «cuidando de ella» —en griego, episkopoûntes, «ejerciendo de obispos»— 1 Pedro 5:1-2. Y da a Cristo ese título: «el Pastor y Obispo de vuestras almas» 1 Pedro 2:25.

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