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Pedro y Pablo: Jerusalén y el enfrentamiento en Antioquía

Gá 2 Gálatas 2:1-14

Nuevo Testamento Gálatas Siglo I d.C.; llamado hacia el año 30, muerto en Roma hacia el 64—68 según la tradición antigua 14 versículos

§ La escena

De esta etapa hay dos fuentes distintas y conviene leerlas juntas. Una es el libro de los Hechos; la otra es Pablo escribiendo en primera persona a los gálatas, y es la más antigua de las dos. Pablo cuenta que su primer viaje a Jerusalén tras la conversión fue expresamente «para ver a Cefas», y que se quedó con él quince días Gálatas 1:18; que años después subió de nuevo, y que Jacobo, Cefas y Juan —«los que eran considerados columnas»— reconocieron su misión dándole la mano derecha en señal de compañerismo, con un reparto claro: Pedro hacia los circuncidados, Pablo hacia los gentiles Gálatas 2:7-9.

En la reunión de Jerusalén sobre si los gentiles debían circuncidarse, Pedro interviene apelando a su propia experiencia: recuerda que Dios escogió que por su boca oyeran los gentiles el mensaje, que les dio el Espíritu igual que a ellos y que no hizo diferencia, y concluye que unos y otros se salvan por la gracia del Señor Jesús Hechos 15:7-11. Después habla Jacobo, y es Jacobo quien formula la decisión final Hechos 15:13-21: el texto sugiere que, para entonces, quien preside la comunidad de Jerusalén ya no es Pedro.

El episodio siguiente es el más incómodo y lo conserva el Nuevo Testamento sin atenuarlo. En Antioquía, Pedro comía habitualmente con los creyentes gentiles; cuando llegaron unos enviados de parte de Jacobo, se fue apartando por miedo a los de la circuncisión, y su ejemplo arrastró a los demás judíos e incluso a Bernabé. Pablo lo reprendió cara a cara y en público, porque no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio Gálatas 2:11-14.

§ Escenas alrededor · Pedro