Dos cartas del Nuevo Testamento llevan su nombre. La primera se dirige a los expatriados
de cinco provincias del norte de Asia Menor 1 Pedro 1:1 y se presenta como
escrita por un anciano que fue testigo de los padecimientos de Cristo, que pide a los
responsables «apacentar la grey» sin señorear sobre ella
1 Pedro 5:1-3 —la misma imagen del encargo junto al lago
Juan 21:16 —. Se despide con un saludo de «la que está en Babilonia» y de
«Marcos, mi hijo» 1 Pedro 5:13 .
En debate
¿Dónde está esa «Babilonia»? La lectura mayoritaria entiende Babilonia como un nombre encubierto de Roma. Se apoya en
que la literatura judía posterior al año 70 y el Apocalipsis usan «Babilonia» para hablar
de Roma —la ciudad que destruyó el templo, como la antigua Babilonia había destruido el
primero Apocalipsis 17:5 , Apocalipsis 18:2 — y en que la
tradición antigua sitúa allí a Pedro. Otras propuestas la toman literalmente: la Babilonia
de Mesopotamia, donde había comunidades judías, o la fortaleza del mismo nombre en Egipto.
Ninguna se demuestra desde el texto, y de la respuesta depende la única indicación
geográfica que el Nuevo Testamento ofrece sobre el final de su vida.
Evidencia externa
El «Marcos» del saludo y el segundo evangelio Hacia el año 130, Papías de Hierápolis —citado un par de siglos después por Eusebio—
afirmaba que Marcos había sido «intérprete de Pedro» y que puso por escrito, con exactitud
aunque no en orden, lo que recordaba de su predicación. La noticia se ha usado desde
entonces para explicar dos cosas: el saludo de «Marcos, mi hijo» en la carta
1 Pedro 5:13 y ciertos rasgos del segundo evangelio, que es el más breve, el
más vivo en los detalles y —dato que suele señalarse— el más severo con Pedro, hasta
omitir la bendición de Cesarea de Filipo Marcos 8:29-30 . Es un testimonio
antiguo y valioso sobre lo que se creía en el siglo II; no es una prueba de autoría, y los
especialistas discuten cuánto peso admite.
En debate
¿Escribió Pedro estas dos cartas? La cuestión se discute desde antiguo y no del mismo modo para las dos. De la primera, la
objeción principal es su griego, cuidado y con citas del Antiguo Testamento en su versión
griega, difícil de atribuir a un pescador galileo; a favor se alega la mención de Silvano
como quien escribe 1 Pedro 5:12 , ya que era práctica corriente que un
secretario diera forma literaria al dictado. De la segunda, las dudas son más fuertes y
más antiguas: el historiador Eusebio, en el siglo IV, la incluía entre los escritos
«discutidos» de la iglesia, y hoy la mayoría de los especialistas la considera una obra
posterior escrita bajo su nombre, práctica conocida en la Antigüedad. Las iglesias que las
recibieron como canónicas lo hicieron con esta discusión ya abierta, no en su lugar.
La Biblia anuncia su muerte y no la narra. El anuncio está en el diálogo junto al lago
—de viejo extenderá las manos y otro lo llevará a donde no quiera
Juan 21:18-19 — y una de las cartas menciona de pasada que sabe que pronto
dejará su cuerpo 2 Pedro 1:14 . Ahí termina lo que el Nuevo Testamento
dice.
Evidencia externa
Lo que dicen las fuentes de fuera del canon Una carta enviada desde Roma a Corinto hacia el año 96 —conocida como Primera de Clemente—
presenta a Pedro y a Pablo como ejemplos de su propia generación que soportaron
sufrimientos hasta la muerte, sin decir dónde ni cómo en el caso de Pedro. Poco después,
Ignacio de Antioquía escribe a los romanos que él no puede darles órdenes «como Pedro y
Pablo», lo que da por supuesta una relación de ambos con esa iglesia. Hacia el 180, Ireneo
vincula expresamente la fundación de la comunidad romana a los dos apóstoles, y hacia el
200 un autor llamado Gayo —citado después por Eusebio— dice poder mostrar los «trofeos»,
es decir las tumbas veneradas, de Pedro en el Vaticano y de Pablo en la vía Ostiense. La
muerte bajo Nerón, hacia los años 64 a 68, es la datación que se deduce de estas fuentes.
El detalle de la crucifixión cabeza abajo no aparece en ninguna de ellas: procede de los
Hechos de Pedro, un relato apócrifo del siglo II, y lo recoge Orígenes según la cita de
Eusebio. Son testimonios tempranos y convergentes sobre Roma; no son documentos
contemporáneos ni independientes entre sí.
En debate
La tumba bajo la basílica Entre 1940 y 1949 se excavó bajo la basílica de San Pedro una necrópolis romana y, en el
punto que queda justo debajo del altar mayor, un pequeño monumento funerario del siglo II
adosado a un muro rojo, que suele identificarse con el «trofeo» que mencionaba Gayo. En un
hueco de un muro contiguo se hallaron huesos que en 1968 Pablo VI presentó como los del
apóstol. Lo que hay consenso en aceptar es que en el siglo II ya se veneraba ese punto
concreto como la tumba de Pedro; sobre la identificación de los restos, la discusión sigue
abierta, y afecta tanto a la reconstrucción de dónde aparecieron como a lo que los huesos
permiten concluir. Que un lugar sea antiguo y venerado es un dato; que sea la tumba de una
persona determinada es una conclusión que ese dato no basta para sostener.
Interpretación
Qué cambia en la Biblia porque Pedro existió Tres cosas pueden decirse apoyándose en el texto. La primera es la puerta a los gentiles:
la decisión no se tomó en un debate sino en una casa de Cesarea, y el argumento que
convenció a Jerusalén fue el relato de lo ocurrido allí
Hechos 11:4-18 , Hechos 15:7-11 . Sin ese precedente, la
discusión posterior de Pablo habría empezado en otro punto. La segunda es el retrato: los
cuatro evangelios conservan que el discípulo principal negó a su maestro, y uno de ellos
conserva además la reprensión más dura del libro dirigida a él
Mateo 16:23 ; una comunidad que guarda eso de su figura de referencia está
diciendo algo sobre la clase de memoria que le interesa. La tercera es la discusión que su
nombre abrió: sobre la promesa de Mateo 16 se construyeron siglos después lecturas
distintas de la autoridad en la iglesia, y conviene distinguir el texto de sus
desarrollos. Lo que el Nuevo Testamento muestra es a un hombre que encabeza las listas,
que preside los primeros años de Jerusalén, que cede después ese lugar a Jacobo
Hechos 15:13 , Gálatas 2:9 y que puede ser reprendido en
público por un colega Gálatas 2:11 . Todo lo demás es historia posterior, y
como tal se lee mejor.