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Jesús y Nicodemo: nacer de nuevo, de agua y del Espíritu

Jn 3 Juan 3:3-10

Nuevo Testamento Juan Siglo I d.C.; contemporáneo del ministerio de Jesús en Jerusalén (c. 27–33 d.C.) 8 versículos

§ La escena

De Nicodemo solo habla el evangelio de Juan, y en tres momentos: una conversación de noche, una frase ante sus colegas y una sepultura. Entre la primera y la última pasan, según la cronología de Juan, unos dos años. Lo que cambia entre una y otra es lo que hace que muchos lectores lo sigan con atención: un hombre con autoridad que se acerca a Jesús a escondidas y acaba haciéndose cargo de su cuerpo a la vista de todos.

Jesús no responde al elogio. Va directo a otra cosa: «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios» Juan 3:3. Nicodemo lo toma al pie de la letra: ¿cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el vientre de su madre? Juan 3:4.

Jesús insiste y lo precisa: el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu. Y lo compara con el viento: sopla de donde quiere, se oye su sonido, pero no se sabe de dónde viene ni a dónde va; así es todo el que nace del Espíritu Juan 3:5-8. Ver nuevo nacimiento, espíritu y reino de Dios.

«¿Cómo puede hacerse esto?», pregunta Nicodemo. Y Jesús le responde: «¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?» Juan 3:9-10. En griego lleva artículo, «el maestro de Israel»: el reproche va dirigido a alguien a quien se le supone conocer las Escrituras. Y en ellas estaba la promesa: Dios rociaría a su pueblo con agua limpia, le daría un corazón nuevo y pondría su Espíritu dentro de él Ezequiel 36:25-27. Agua y espíritu, como en las palabras de Jesús. Ver Ezequiel.

En el resto del Nuevo Testamento, el agua y el Espíritu vuelven a aparecer juntos al comienzo de la vida de los creyentes. Juan el Bautista bautizaba con agua y anunciaba a quien bautizaría con el Espíritu Santo Juan 1:33, y el mismo capítulo, justo después de Nicodemo, muestra a Jesús y a Juan bautizando en Judea Juan 3:22-23. El día de Pentecostés, Pedro lo une en una sola llamada: arrepentirse, bautizarse en el nombre de Jesucristo y recibir el don del Espíritu Santo Hechos 2:38. Ver bautismo y Juan el Bautista.

Su papel dentro de la Biblia

Nicodemo no hace milagros, no predica ni lidera nada. Su papel en el evangelio de Juan es el de un testigo que cambia de lugar. En la primera escena es el interlocutor de una de las enseñanzas centrales del evangelio: el nuevo nacimiento, la cruz como serpiente levantada y el amor de Dios por el mundo. En la segunda, demuestra que no todos los fariseos y gobernantes estaban contra Jesús, como también lo dice Juan de otros que creían en secreto Juan 12:42. En la tercera, junto a José de Arimatea, se ocupa de Jesús cuando sus discípulos más cercanos se han dispersado.

Su recorrido sirve también a una pregunta que el evangelio plantea a sus lectores: qué hacer con lo que se ha visto. Juan escribe para que el lector crea Juan 20:31, y Nicodemo es uno de los pocos personajes cuya respuesta el lector puede seguir a lo largo de dos años.

Cómo fue recordado

Fuera de los tres pasajes de Juan, la Biblia no vuelve a nombrarlo. La tradición cristiana sí lo recordó, y las iglesias católica y ortodoxa lo veneran como santo.

§ Escenas alrededor · Nicodemo