De Nicodemo solo habla el evangelio de Juan, y en tres momentos: una conversación de noche, una frase ante sus
colegas y una sepultura. Entre la primera y la última pasan, según la cronología de Juan, unos dos años. Lo que
cambia entre una y otra es lo que hace que muchos lectores lo sigan con atención: un hombre con autoridad que se acerca
a Jesús a escondidas y acaba haciéndose cargo de su cuerpo a la vista de todos.
Jesús ha muerto en la cruz. Es la víspera del sábado, y ese sábado es «de gran solemnidad» porque coincide con la
Pascua; los judíos piden a Pilato que les quiebren las piernas a los crucificados y los quiten, para que los cuerpos no
queden en la cruz Juan 19:31. Después, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero en secreto por
miedo a los judíos, pide a Pilato el cuerpo, y Pilato se lo concede Juan 19:38.
«También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como
cien libras» Juan 19:39. Entre los dos toman el cuerpo y lo envuelven en lienzos con las especias,
«según es costumbre sepultar entre los judíos» Juan 19:40. En el lugar donde lo crucificaron hay un
huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, donde todavía no han puesto a nadie; como es la víspera de la fiesta y el
sepulcro está cerca, ponen allí a Jesús Juan 19:41-42. Ver mirra y
Gólgota.
Su papel dentro de la Biblia
Nicodemo no hace milagros, no predica ni lidera nada. Su papel en el evangelio de Juan es el de un testigo que cambia de
lugar. En la primera escena es el interlocutor de una de las enseñanzas centrales del evangelio: el nuevo nacimiento,
la cruz como serpiente levantada y el amor de Dios por el mundo. En la segunda, demuestra que no todos los fariseos y
gobernantes estaban contra Jesús, como también lo dice Juan de otros que creían en secreto
Juan 12:42. En la tercera, junto a José de Arimatea, se ocupa de Jesús cuando sus discípulos más cercanos
se han dispersado.
Su recorrido sirve también a una pregunta que el evangelio plantea a sus lectores: qué hacer con lo que se ha visto.
Juan escribe para que el lector crea Juan 20:31, y Nicodemo es uno de los pocos personajes cuya respuesta
el lector puede seguir a lo largo de dos años.
Cómo fue recordado
Fuera de los tres pasajes de Juan, la Biblia no vuelve a nombrarlo. La tradición cristiana sí lo recordó, y las iglesias
católica y ortodoxa lo veneran como santo.